Periferias

acogemos y acompañamos

Abrimos este espacio de testimonios que se publican una vez al mes, en el periódico ABC, escritos por Sor Patricia de la Vega, Hija de la Caridad. Ella va relatando en breves artículos sus experiencias de servicio desde una mirada de fe, que nos despierta y abre a las realidades de los migrantes, los refugiados, personas solicitantes de protección internacional, a quienes acogemos y acompañamos en nuestros proyectos de acción social.

En la web de este periódico, en el suplemento "Alfa y Omega" podéis encontrar todos sus artículos:

https://alfayomega.es/author/pvega

 

Periferias: La vida te obliga a ser fuerte.

Las notificaciones denegatorias a las solicitudes de asilo se suceden en las últimas semanas. Tempestades que hacen zozobrar jóvenes vidas. Tampoco esto podrá con ellos. Su sueño y esperanza son más fuertes que cualquier marea. Pero también necesitan salvavidas.

La vida te obliga a ser fuerte

Se ha ido. Pero no de vacaciones. Ha cambiado su foto de perfil de WhatsApp por la frase «La vida no te pregunta si quieres ser fuerte, te obliga a serlo». Una noche decidió coger un autobús y huir. Pensó que esa era la única manera de empezar de nuevo. En otro lugar de España. Quizá en Europa.

Llevaba desde marzo trabajando unas horas como limpiador en un comedor. Este fue su primer contrato en España. Con la paga extra del verano ayudó a su padre a comprarse una moto en Marruecos. Todos los meses enviaba algo de dinero, porque tenía que pensar también en ellos. Le faltaba una semana para terminar su primer curso de formación prelaboral y había mejorado mucho su nivel de castellano. Se reía de los primeros meses, en los que se encerraba en casa por no poder comunicarse.

Hace unas semanas llegó la noticia que desbarató su presente y truncó el futuro. La notificación de que su solicitud de asilo no había sido admitida. Se había convertido en una persona sin papeles. Tuvo miedo. Estaba convencido de que, si se acercaba a la oficina de extranjería a recoger la resolución, le detendrían. No es real. Pero es lo que se cuentan entre ellos. Llevaba varios días preguntando por qué el Gobierno español no quería que se quedase. No pedía ayudas. Solo el permiso de trabajo.

En nuestra última conversación no entendía la existencia de tantas fronteras.

—Solo he venido a cumplir mi sueño.

Se sentía echado de su propia casa. Rechazado. Quizá la política actual y sus leyes no entienden de humanidad.

Ese mismo día otro compañero, esta vez de Mali, recibía la misma noticia. Estuvo en silencio bastante tiempo. Quería que le explicase el motivo de dicha denegación. No entendía. Pensaba que España quería que se quedase.

—Ahora solo me queda Dios.

Las notificaciones denegatorias se suceden en las últimas semanas. Tempestades que hacen zozobrar jóvenes vidas. Tampoco esto podrá con ellos. Su sueño y esperanza son más fuertes que cualquier marea. Pero también necesitan salvavidas.

Patricia de la Vega
Hija de la Caridad

Fuente: Alfa y Omega

Fecha de Publicación: 30 de Julio de 2020

Periferias - ¿Qué responderías?

¿Qué responderías?

 

Le encanta montar en bicicleta. Desde que le regalaron una va con ella a todas partes. El día que se la dimos preguntó si los Reyes Magos conocían este lugar. La pasada Navidad, estando en otra ciudad, no habían llegado. Pensaba que al salir de Colombia ya no le encontrarían. Es un niño muy observador. Ha cumplido 8 años. Siempre está pendiente de su hermano pequeño. Le gusta sumar y contar en inglés hasta diez. Todavía no sabe leer, pero ya ha aprendido el abecedario. En su país estuvo tiempo sin acudir a la escuela por la dificultad de acceso.

Aquel día no tenía ganas de trabajar. Movía el lápiz por la hoja sin hacer nada. Le animé a que terminara rápido. Su respuesta fue un sencillo: «¿Para qué?». Le contesté con una obviedad: «Para terminar pronto». Pensaba que ahí concluiría la conversación, pero no estaba satisfecho y repitió: «¿Para qué?». «Para que puedas irte a jugar», le respondí. Me miró poco convencido, asintió con la cabeza y siguió con su tarea.

Las personas que se encuentran en proceso de solicitar asilo preguntan en un gran número de ocasiones para qué deben rellenar ese papel, firmar aquel documento, aportar tantas explicaciones que remueven su pasado doloroso... si depués no se escuchará su petición. El último informe de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) denuncia la cantidad de problemas burocráticos con los que se encuentran y que, al mismo tiempo, silencian otras cuestiones como la situación en Ceuta y Melilla, agravada tras la pandemia. En España solo el 5 % de las solicitudes de asilo finalizan con una resolución favorable. En el resto de Europa la media es del 32 %. En los próximos meses se esperan un gran número de denegaciones, ya que desde marzo se han resuelto miles de expedientes. Eso supondrá, para quienes no cuentan con un empleo, volver a una situación de exclusión.

La mayor parte tiene muy claro para qué ha venido. Eso fortalece su esperanza, aun cuando reciben la peor de las noticias: «Tu petición ha sido desestimada». Nosotras seguiremos acompañando en esta búsqueda de sentido. Quizá debamos cambiar la pregunta para descubrir nuevas respuestas. Jesús de Nazaret nos mostró cómo hacerlo.

Patricia de la Vega
Hija de la Caridad

Fecha de Publicación: 09 de Julio de 2020

Periferias: "No vas a morir"

No vas a morir

Cuenta que lo más duro de la travesía desde Camerún hasta Marruecos fue cruzar el desierto. Iba con un grupo de chicos. No sabe cuántos. Se perdieron. No tenían comida. Solo una botella pequeña de agua para cada uno. Bebían del tapón para no desperdiciar ni una gota. Caminaban hasta que anochecía. Se tumbaban en la arena. Cuando salía el sol, retomaban la marcha. Un día comenzó a sentirse mal. No podía avanzar. Paró a uno de sus amigos:

—Cuando me muera, llama a mi madre y díselo. Tengo su número escrito en un papel que llevo en el bolsillo del pantalón.

—¡No vas a morirte! ¡Tú saldrás de aquí! ¡Cruzaremos el desierto y llegaremos a Europa!

—Lo siento, no puedo seguir.

—Los dos lo conseguiremos.

Ya habían perdido a algunos compañeros por el camino: mordeduras de serpiente, inanición, sed, cansancio extremo. Él podía ser el siguiente.

Ante la insistencia de su amigo sacó de su mochila el único objeto que tenía junto con la botella: una Biblia. Empezó a leer algunos versículos. Los repetía mientras andaba. Hablaban de confianza en Dios, de su amor infinito por cada uno de sus hijos, de que Él nunca nos deja solos. Los repetía en voz alta mientras caminaba. Sus pasos se hicieron fuertes. Alcanzó su meta. Está trabajando y habla castellano con fluidez.

El aula donde ha aprendido castellano está ocupada por otros chicos que persiguen integrarse en el país. Vidas de distintos colores marcadas por el dolor, el afán de superación y la esperanza en un presente distinto. Un futuro prometedor.

El 20 de junio celebramos el Día Mundial del Refugiado. La muerte de George Floyd ha destapado las actitudes discriminatorias, racistas, humillantes, que viven algunas personas en todo el mundo. Hemos olvidado que el otro es también mi hermano. Una persona como yo. Pero no está todo perdido. Me lo recordó un chico de Ghana. Hace unos días, una compañera llegó unos minutos tarde a un taller que tenía que impartir.

—Siento el retraso.

—Nos alegramos de que hayas venido. Lo importante es que estés aquí.

Patricia de la Vega
Hija de la Caridad

Fecha de Publicación: 18 de Junio de 2020

Periferias: Mi primer beso

Mi primer beso

Está mal decirlo. Sucedió durante el Estado de alarma. Todavía en la fase uno. 
Aquella mañana no las esperaba. Salieron a pasear y llegaron a la oficina. La pequeña iba de la mano de su madre. Cuando abrí la puerta corrió y me abrazó fuerte con sus delgados brazos. Después, juntó su cara con la mía y me dio un beso. Encima de la mascarilla. El primero desde hace meses. Sincero, delicado, alegre. Y me di cuenta de cuánto los echaba de menos. De por qué Jesús se rodeaba de niños. Saltó por la estancia hasta llegar al despacho. Le di una hoja roja. Su color favorito. 

—¡He aprendido a dibujar perros! Me ha enseñado mamá. Ella la miró y contestó: «También a leer y a sumar». Asintió. 
Estuvimos hablando de su dificultad para pagar el alquiler del piso durante estos meses sin trabajo; de un préstamo bancario que le habían ofrecido para asumir esto gastos.

—El problema es que después lo tendré que pagar junto. Y será peor. 
La pequeña, que ya tiene 6 años, nos interrumpió: «Voy a pintar algo muy tierno». Me hizo gracia que usara esa palabra. 

Continuamos conversando. 

—Voy a retomar el trabajo que tenía. Dos empresas de hostelería. En una de ellas no tiene contrato. 

—Dicen que igual cuando pase esto me hacen uno. Sé que no está bien, pero por lo menos me pagan. Si no, ¿cómo haríamos para asumir todo? El sueldo de mi madre también es pequeño. 

Quiero pediros ayuda. Alguien tiene que quedarse con la niña mientras estamos fuera.

Su vocecita volvió a interrumpirnos: «¿Os gusta?». En el centro de la hoja había trazado un círculo grande. Una cara. Sin nariz ni boca. Solo unos ojos. Y abundante pelo. Lo había pintado de rosa. «Es mamá». Ella le dio un beso en la frente. 

—Buscaremos a alguien. No te preocupes. 

Sigamos guardando la distancia social,  cumpliendo la normativa sanitaria, siendo responsables. Sin que esta nueva normalidad no enfríe la ternura ni nos devuelva a la antigua indiferencia. 

Miremos a los niños. 

Cambiemos el corazón de piedra por uno de carne. 

Fuente: Alfa y Omega (Periferias) del 28 de mayo al 3 de junio de 2020
Patricia de la Vega Hija de la Caridad

  • De periodista a Hija de la Caridad

  • Campo de servicio en Melilla

    En Melilla y gracias a las Hijas de la Caridad, aprendí que por muchas vallas marroquíes o españolas que se pongan quien esté en peligro de muerte en su país va a huir igual, pongas las vallas que pongas. Pero abracé a Dios, volví a tener fe en el ser humano que a veces es tan despreciable gracias a la gente que me había encontrado durante esta experiencia, volví a tener fe en la humanidad.

    Alba Carod, 21 años

     

  • El viaje que cambió mi vida

    Conocimos la realidad de la ciudad de Melilla, una ciudad con un alto porcentaje marroquí y con un gran porcentaje de MENAS, Menores Extranjeros No Acompañados, de los cuales también conocimos su realidad: una realidad dura donde las haya pero de la cual aprendí cosas  que nunca hubiera imaginado y para la cual las 5 Hermanas con las cuales estábamos compartiendo esta maravillosa experiencia estaban creando un proyecto que también nos enseñaron: un lugar donde ellos pudiesen estar, donde poder compartir, disfrutar y sentir el amor de Dios.

     

  • Camino de Santiago

    Dios nunca deja de sorprendernos e inspira experiencias que con audacia y dejando que sea el Espíritu quien las conduzca, se van haciendo realidad como Él quiere. Con esta confianza, se fue gestando este sueño que este verano se ha hecho realidad: vivir la experiencia del Camino de Santiago como una experiencia comunitaria de fraternidad y fe compartida que nos iguala a todos como hermanos: jóvenes, profesionales que trabajan en colaboración con nosotros; personas acompañadas en nuestros proyectos de acción social, Misioneros Paúles e Hijas de la Caridad. Una experiencia en la que juntos nos apoyemos, nos animemos, pongamos en juego lo mejor que llevamos dentro, lo compartamos y de esta manera experimentemos que mi hermano, con quien camino en la vida, es alguien importante con quien puedo contar, del que tengo mucho que aprender y con quien puedo construir Reino cada día.

    De esta manera un grupo de ocho personas (aquellas que Dios ha querido convocar y han respondido) hemos podido vivir esta experiencia en agosto caminando desde Sarria a Santiago de Compostela. Entre los participantes nos faltó la presencia de algún o algunos jóvenes que a pesar de la difusión de la invitación no llegaron a responder pero en manos de Dios lo dejamos en su momento con la confianza de que es Él quien lleva nuestras vidas y proyectos.

    Participantes en el Camino de Santiago

    Nada mejor que traer aquí los testimonios de los participantes para compartir la profundidad de esta vivencia que sin duda nos ha llevado a todos a unirnos más a Dios, a gozar de la fraternidad y a sentir un impulso fuerte en nuestra vida y vocación para seguir avanzando en el Camino de nuestra vida más ligeros de equipaje, y más seguros de que no caminamos nunca solos.

    “El camino para mí ha sido inolvidable, ha hecho conocerme a mí mismo y me ha hecho crecer como persona. Ya no soy el mismo que antes de ir al camino, este me ha enseñado que en la vida del día a día no ando solo, también he tenido una experiencia de Dios que me ha hecho acercarme más a Él, he conectado más con la naturaleza que es maravillosa, he conocido a buenas personas y he experimentado que todos somos hermanos y hermanas. Durante el camino hay días buenos y malos, alegres y tristes, hay cansancio y fortaleza y si miras a tu alrededor sientes la fuerza de la fraternidad para seguir hacia delante. 17 He tenido tiempo para poder hablar conmigo mismo y con Dios, he sentido el perdón de Dios y he podido perdonarme a mí todo lo que he hecho y he ofendido, también ha crecido el deseo de búsqueda de Dios y para ello quiero hablar más con Él. Ahora todo es posible.”

    Musah Sailly, natural de Ghana. Proyecto: Obra Social Santa Lluïsa de Marillac de Barcelona.

    “Este camino compartido con personas de diferentes proyectos de las Hijas de la Caridad, me ha fortalecido en la vocación y en la misión al descubrir que hay esperanza en que las personas que sufren se encuentren con el Dios vivo y misericordioso por medio de personas que entregan su vida al servicio de Cristo en los pobres, y que en el trabajo desde la paciencia, el silencio y el cariño hay una buena semilla y un buen cuidado que en algunos casos llega a buen término. De todas las personas que fueron al camino he podido aprender de su dura experiencia de vida, de su superación y de su entrega a los demás después de haber descubierto el amor de Dios. También ha sido un grupo muy sano, donde hemos podido compartir risas, oraciones, sentimientos y camino. Ha sido una experiencia enriquecedora de trabajo conjunto, junto a las Hijas de la Caridad de la provincia de España Este. A las Hermanas y a mi comunidad les doy las gracias por haberme permitido esta oportunidad de compartir vida, camino y misión de una manera diferente pero muy enriquecedora. Muchas gracias y hasta la próxima si se tercia”

    Josico Cañavate CM, natural de Murcia. Comunidad que la Congregación de la Misión de Albacete.

    "Cuando me dijeron que si quería ir lo que pensé en el momento fue: pero no tengo lo que cuesta y lo necesario para ir pues en la situación económica y social que estoy en este país no podría. Y había escuchado hablar del camino pero lo veía muy lejos, y me dijo una Hija 18 de la Caridad: es posible Luz, y me llene de ilusión y alegría sabiendo que conocía personas que se interesan por ti, sin importar tu raza, tu nacionalidad, tu edad, tus creencias. Esa noche antes de salir hacia Sarria donde empezaba mi camino a Santiago no pude dormir pues estaba ansiosa por conocer todo eso de los peregrinos del camino y empezó mi aventura con personas maravillosas. Con cansancio cada día era un reto y una meta por cumplir y convivimos ocho personas de diferente pensamiento, costumbre y pasamos momentos especiales no siempre nos pusimos de acuerdo pero todos sabíamos ceder, esperar, valorar, sonreír, abrazar, ser prudentes. Con un mismo sentir de llegar a Santiago de Compostela y muchos sellos en la credencial para recibir la hoja o certificación de haberlo logrado. Hemos ganado muchos amigos y podemos contar con ellos. Muchas gracias a todos los que hicieron posible todo”

    Luz Dary Solarte, natural de Colombia. Proyecto: Comedor Social del Burlada

    LAS CREDENCIALES

    “Haber hecho el camino de Santiago me ha dejado como enseñanza de que si tienes un sueño y crees en él, corres el riesgo de que se convierta en realidad. «No lo digo porque tengo escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4,11-13)”

    Alex Morales, natural de Colombia. Proyecto: Centro Ocupacional y Comedor social de Cáritas de Burlada

    “El Señor irá delante de ti; El estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes”. Dt 31,8 19 Escribir cual ha sido mi experiencia durante estos días, en los que hemos realizado el Camino de Santiago, no es sencillo resumirlo en unas pocas líneas. La situación que me llevo a ir no fue fácil, pero de lo contrario, si me sentí muy agradecida de poder participar de la experiencia. El camino en si ya es toda una oportunidad de experiencias, tanto físicas, mentales, como espirituales. Fui abierta a vivir y dispuesta a experimentar todo lo que él me proporcionara. Pero el hecho de compartir en fraternidad con personas que acompañamos en los diferentes servicios, cada uno en su momento de vida y algún compañero de servicio, ha sido un gran regalo. Vivir todos como hermanos, dando cada uno lo mejor de sí, viendo como Dios ha ido actuando en cada uno de nosotros y de nuestra historia, es algo que me impulsa en mi vocación Cada mañana daba gracias a Dios por la oportunidad de vivir esta experiencia un día más; por cada una de las personas con las que compartía. Podríamos haber sido más, otros, diferentes… pero el Señor nos puso a nosotros, cada uno con nuestras realidades, cada uno con nuestra mochila, cada uno haciendo su proceso de vida; por la naturaleza que nos rodeaba y por poder profundizar cada vez más en mi ser mujer e Hija de la Caridad. Las experiencias vividas, las anécdotas, las palabras compartidas, las risas derrochadas, los ánimos recibidos, han sido muchos que no cabrían en este artículo, pero sí quedan dentro de nuestros corazones que cada día se van abriendo más a las dimensiones del de Cristo."

    Sor Mª del Mar Sanchis, natural de Valencia. Destino: Comunidad Obra Social Santa Lluïsa de Marillac - Barcelona-

    “Lo primero dar las gracias a todas aquellas personas que han hecho posible esta peregrinación a Santiago de Compostela. Sor Marisa, Sor M. del Mar, Padre José, Sr Iñaqui y demás personas que no tengo el placer de conocer. También se merecen un fuerte aplauso los maravillosos compañeros de viaje. Colombia, Alex y Luz. Ghana, Musah por su entrega, su constancia y su fuerza. Y yo de Sagunto Valencia. A mí personalmente me ha servido y mucho el ponerme a prueba en lo físico, (rótula rota, tibia y peroné con fractura abierta, etc.) Y en lo mental me reafirma como un servidor más de Dios ya que en las etapas duras se me han hecho sencillas y agradables. El poder orar caminando ayuda, y mucho. Mi valoración personal es un 10 rotundo. Las etapas han estado muy bien distribuidas ya que hemos tenido el tiempo suficiente para hacerlas y llegar a los albergues a una buena hora para asearnos, comer, descansar y celebrar la Eucaristía antes de cenar. Por todo ello ha merecido la pena esta pequeña aventura y experiencia. Volveré seguro si Dios me lo permite. Para futuras peregrinaciones me gustaría que se pudiese disponer de un vehículo para que pueda participar más gente que no pueda transportar la mochila con mucho peso pero sí caminar. Opino que habría más personas que tendrían la posibilidad de vivir esta experiencia tan fantástica. También sugiero que se haga una ruta diferente que la de este año del 2019 para ver Iglesias, paisajes y pueblos diferentes. Por último volver a dar las gracias a Las Hijas de la Caridad, Padres Paules y a Cáritas por el placer de haber abierto más mi corazón hacia el prójimo y a continuar El Camino lo más recto y servicial para agradar al Señor.”

    Sergio Cuenca, natural de Sagunto. Proyecto: Obra social Marillac de Castellón y Cáritas de Castellón.

    “Era la primera vez que lo hacía en grupo, tengo bastantes más años que el siguiente pero la ventaja de estar en buena forma. No era un reto físico, más bien era adaptarme al objetivo de hacer un camino espiritual y comunitario. Y ha merecido la pena. Caminar juntos, ver experiencias juntos, tener la eucaristía diaria, seguir un guión todos para al final del día compartir con los otros las reflexiones, las sensaciones, el camino interior, ir descubriendo como el camino nos acerca a Santiago, pero lo que de verdad merece la pena, es el camino del después, el camino de la vida. 21 Y este camino realizado nos ha enseñado algunas cosas. La importancia de cada una de las personas, a mirar al otro con amor, todos somos necesarios, somos porque los otros son, llegamos a Santiago todos juntos y agarrados de la mano nos ofrecemos al Santo para comenzar ese otro camino. Todas estas enseñanzas y muchas más estarán ahí con nosotros en ese nuevo caminar que la vida nos depare. Pero no estaremos solos. No estamos solos. Somos parte de algo grande, de algo hermoso que nos ha puesto aquí al igual que nos puso el camino para que aportemos nuestra parte. Seguiremos caminando, pero esta vez, en el Camino de la Vida.”

    Gracias por haberme invitado Iñaki Rey, natural de Pamplona. Proyecto: Responsable del comedor social de Burlada

    Agradecidos a Dios y a la Compañía de las Hijas de la Caridad, por haber tenido el regalo de vivir esta experiencia que ha dejado una huella profunda en nuestro corazón, no podemos dejar de compartirla y de trasmitir que experiencias de encuentro humano y espiritual como esta son necesarias para que podamos descubrirnos entre nosotros como auténticos hermanos que nos necesitamos para avanzar juntos hacia Dios.

    ¡Ojala otros años esta experiencia pueda seguir ofreciéndose a muchos otros a los que pueda ayudarles en su proceso de vida igual o más como lo ha sido con cada uno de nosotros!

    Sor Marisa Pérez. Comunidad Residencia Santa María de Burlada

  • Sor María Gómez-Lechón en Misiones

    Este relato de algunas experiencias vividas en Mozambique, quiere dar cuenta de lo que ha sido y es mi vida allí.

    Llegué en el 2003 después de mucho desear “ir a misiones”, el sueño que al final se cumplió, con mucho ímpetu y ganas de hacer cosas. Me aconsejaron ir despacio, aprender la lengua, esperar… ese impás se me hizo eterno y muy duro.  El “changana”,  sus expresiones y entonaciones me costaban mucho.

    Sor María Gómez-Lechón en su MisiónDespués de un periodo de conocer y aterrizar terminé en un proyecto para huérfanos de SIDA, niños con madres, abuelas o solos. Un lugar donde las familias estaban marcadas por el SIDA: niños huérfanos los con la abuela, algún familiar y hasta solos. La tragedia hacia mella en ellos sin ninguna piedad, muchos adultos que emigraban a África del Sur a trabajar en las minas, ya no no volvían vivos.

    Allí, en el terreno, sin percibirlo… fuimos acogiéndolos. Sin estructura, con tan sólo una pequeña caseta que hacía de almacén para guardar la comida, y también nos resguardaba cuando llovía, en medio del campo. Nuestro centro era una vieja mafurreira, un árbol inmenso que bajo sus ramas cabíamos todos, allí empezamos a enseñar a los pequeños nociones de portugués, a socializarlos, cantar, danzar…al estilo de aquí. Empezamos a crear condiciones para cocinar, tener una pequeña huerta, rehabilitar un pozo, crías pollos… a los mayores los escolarizamos, a las madres les enseñábamos a coser; los críos, a la salida de la escuela, aprendían cestería, ganchillo… íbamos incorporando actividades y todo era una fiesta. Un ambiente de familia acogiendo a 200 críos carentes de todo, donde nosotras éramos su alivio y su esperanza en el centro de ese poblado. Con las lluvias cayeron muchas casas que rehabilitamos. De las familias murieron hermanos, hijos, maridos…, tuvimos críos muy enfermos, algunos con VIH que acompañamos en el hospital. Fue una revelación ir descubriendo lo que estas personas tienen que sufrir, lo que cuesta vivir, asumir crudamente una realidad dura sin poder casi llorar y seguir; percibir que amanecer, ver salir el sol, es un gran don. Su capacidad de rehacerse y seguir viviendo ¡es tan grande! …yo sentía ser una privilegiada por poder estar allí con ellos y echar una mano en lo que se podía, me decía “¡Dios mío! ¿habrá un lugar más propio para vivir nuestra vocación?  Recuerdo a Joel, un crío que encontramos solito, estaba muerto de hambre, desnutrido después de estar unos días con nosotras y verlo devorar una mazorca, arrodillada para verle los ojitos le dije: ¿“no me das un poquito”? Pensándoselo, mordisqueando sin parar me miró, abrió la boca y colocó toda la bola que tenía masticada en su mano y me la ofreció… ¡no he visto mayor generosidad!

    Después, mi destino fue Nacala, un sitio precioso al lado de la costa con la población mayoría musulmana de cultura macúa. Allí comenzamos a trabajar en una escuela primaria en el barrio de Ontupaia, en medio del campo, no sabíamos dónde habíamos aterrizado, todo eran payotas, mangueiras, árboles de cayú…, allí pusimos nuestro nido en medio del pueblo, llamadas por los Vicentinos, el Padre Eugenio.

    Allí estaban también jóvenes de MISEVI totalmente entregados en múltiples actividades, escuelas, radio, pastoral, mezclados con la gente, participando a fondo de la vida del pueblo. También religiosas Pilarinas que tenían una gran casa atendiendo principalmente a niños, preescolar, formación y promoción de las  madres, participando muy activamente en la Parroquia. Éramos una comunidad cristiana variada, muy bien avenida, entregada a este pueblo apoyándonos en una  misión compartida donde teníamos momentos de encuentro y celebración que recuerdo con gran cariño.

    Niños en clase

    En este ambiente y a la velocidad que aquí crecen las cosas, fueron creciendo nuestras actividades,  creció las Escuela Primaria, surgieron las  “Escolinhas” repartidas por todo el barrio,  alojadas en capillas o mezquitas, trabajábamos con los jefes de los barrios y la estructura local. Juntos enfrentábamos los retos, cada uno colaboraba con lo que podía. Después surgió la Escuela Secundaria; allí donde colocábamos nuestras escuelas iban surgiendo pobladores y se iba llenando de payotas, posteriormente el Centro Comunitario…, en este momento todo ello ya lleva su andadura y funciona al máximo. La Educación Primaria con 2.400 alumnos, La Educación Secundaria con 1037 alumnos y las escolihnas con 800 críos.

    He colaborado también en el programa DREAM que ha posibilitado el tratamiento y acompañamiento de los enfermos de SIDA, haciendo que sea, aquí en África, una enfermedad crónica. Un esfuerzo titánico que sigue realizándose gracias al coraje de las hermanas del “Carmelo” que fueron las promotoras y son la referencia del mismo.

    Resaltaría la experiencia de la colaboración y comunión, trabajar juntos por los críos, sumar fuerzas, al lado de la gente ofreciendo aquello que podemos, estar disponibles, cercanas a sus preocupaciones participando de su vida. Una complementariedad que dio muchos frutos.

     La experiencia de fraternidad vivida por encima de las diferencias culturales en comunidad, Hermanas santas que han dado todo en condiciones muy duras hasta el final.

    Vivir nuestra relación con Dios y los hermanos con toda la amplitud; aquí los musulmanes son nuestros colaboradores, difícil de entender... en las escolinas una maestra musulmana puede enseñar a rezar y santiguarse, bendecir la comida…Dios UNO para todos, en perfecta armonía y comunión.

    Muy enriquecedora la posibilidad de acoger a jóvenes que vinieron a colaborar durante sus vacaciones, ellos durante el año se preparaban  para que su tiempo rindiera al máximo, eran una inyección de cariño y creatividad, una ilusión compartida que nos llenaba a todos.

    Niños africanosEn el 2012 interrumpí mi estancia en Mozambique y regresé a cuidar a mi MADRE que estaba muy delicada, la acompañé hasta que falleció. Agradezco a la comunidad que me lo facilitó, doy GRACIAS a Dios, es lo MEJOR que hecho en mi vida.

    Ahora de nuevo regreso para Mozambique con la misma ilusión, dispuesta a colaborar y ofrecer aquello que pueda, lo demás lo dejo en manos de Dios. La Provincia de Mozambique es mi comunidad y familia, nuestra vocación, vivida allí donde nos envían, me hace experimentar el milagro de la vida diaria en medio de este pueblo tan diferente y tan profundamente querido. 

    No faltaron las dificultades, que quedan en el olvido, ampliamente superadas porque la necesidad de los Pobres nos reclama. Agradezco la salud y poder estar aquí de esta manera, el reencuentro con estos hermanos en Nacala ha sido una inmensa alegría. Cada día está lleno de novedad  ofreciéndonos oportunidades de colaborar y confraternizar.

     

    .¡¡¡ GRACIAS Señor!!!

    Sor María Gómez-Lechón Moliner

  • Emisión de votos de Sor Patricia De La Vega 14/09/2019

                                      "TÚ SABES QUE TE QUIERO"

    El pasado 14 de septiembre recibí el gran regalo de poder emitir los votos por primera vez acompañada de todas las hermanas de la Provincia, estuvieran o no presentes en la capilla de la Casa Provincial; mi familia; amigas; personas acompañadas con las que ahora comparto el servicio y profesionales. Fue el Señor quien eligió esta fecha, la exaltación de la santa Cruz, para ratificar mi compromiso de vivir como Hija de la Caridad para siempre. He visto en esto una llamada a crecer en el amor y la entrega, sin límites, hasta dar toda la vida. Elegí como Evangelio el encuentro post-pascual de Jesús y Pedro en el que le pregunta si le ama. Sintiéndome como Pedro, entre dudas y negaciones, también le contesté y le contesto que le quiero, que Él lo sabe todo: mi debilidad y los dones que me ha dado. La Eucaristía fue muy participada, preparada con todo detalle, profundidad y sencillez.

    Después de compartir la comida, hubo una fiesta preparada por las hermanas en la que nos reímos y todos disfrutamos mucho. Las hermanas de mi actual comunidad, Siquén, con la colaboración de otras hermanas, contribuyeron a que el día fuera inolvidable. Ahora siento una gran fuerza interior que me impulsa a entregarme cada día a Cristo en mis hermanos y en comunidad. Con esta gran alegría y agradecimiento a cada una de vosotras por estar, de una u otra manera, presentes ese día, comparto con vosotras la acción de gracias que leí tras la Eucaristía:

    “Te doy gracias, Padre bueno, por tu amor infinito que me envolvió como un abrazo desde que me pensaste. Gracias a mi familia por transmitirme este Dios amor a través de vuestra vida. Por transmitirme la fe, estar siempre a mi lado, ayudarme a crecer, enseñarme lo más importante y valioso, ser ejemplo de entrega, por hacerme una mujer feliz. Gracias, sobre todo, por quererme incondicionalmente.

    Te doy gracias por mis tíos, padrinos, primos… y por mis abuelos, que me han mostrado la ternura, la alegría, el esfuerzo y la fidelidad.

    Te doy gracias, Padre bueno, por la comunidad en la que hoy comparto vida, por las comunidades que me han acogido en estos años, acompañándome con paciencia, gratuidad, mostrándome la belleza y exigencia de esta vocación. Por todas las hermanas que han dejado una huella imborrable en mí. Hoy quiero recordar a sor Josefina, que tanto me enseñó en tan poco tiempo. Gracias por esta nueva familia, que sois vosotras, hermanas.

    Te doy gracias, Padre bueno, por mis amigas, que me hablan de la alegría de compartir y sois un apoyo muy importante en el camino. Por mis compañeros, de quienes aprendo cada día y sois un ejemplo por vuestro esfuerzo, trabajo y sensibilidad.

    Te doy gracias, Padre bueno, por acercarme a vosotros, que sois el alma y sentido de los diferentes proyectos de la Obra Social. Gracias a cada uno, de corazón. Gracias porque con vuestro ejemplo me ayudáis a ser mejor persona, a desear superarme, a buscar lo más auténtico, a luchar por lo que merece la pena: amar y gastar la vida por los demás sin esperar nada pero recibiendo todo. A dejarse amar desde la debilidad. Vosotros sois muy importantes porque reflejáis, como nadie, quién es Jesús, cómo es el amor de Dios. Gracias por dejarme acompañaros, por abrir mi ser a culturas, países y religiones diferentes. Gracias por recordarme que Dios tiene un solo corazón y muchos rostros. Gracias, Padre bueno, por los 79 niños que en estos años han formado parte de mi vida. Ellos han cambiado mi corazón, siendo luz y brújula hacia Ti, mostrándome la grandeza de lo pequeño y cómo es tu Reino.

    Gracias, Padre bueno, por llamarme a esta maravillosa vocación, por darme la oportunidad de reconocerte, servirte, acompañarte en quienes más sufren, junto a otras hermanas, en comunidad. No podría imaginarme vivir de otra manera que teniéndote a ti como principal y única riqueza; que escuchando tu voz y yendo dónde me envíes para compartir vida con quienes están al margen. Gracias porque Tu me haces inmensamente feliz, una felicidad realista que me impulsa a amar más en este mundo que sufre. Que me siento agradecida por poder llamarme Hija de la Caridad y emitir los votos, que me ayudan a ser más libre y a vivir en autenticidad.

    Padre, Tú lo sabes todo, tu sabes que te quiero y que, desde mi pobreza y mis dones, deseo seguirte y entregar la vida, sin límites ni condiciones, como tú nos enseñaste: Hasta la cruz. Cuento con todos vosotros, necesito de vuestra ayuda para que me sigáis acompañando, enseñando, alentando, a entregarme cada día y durante toda mi vida”.

    Patricia De La Vega

     

    Me gustaría expresar, lo que viví el otro día.
    Esa fiesta tan hermosa de los Votos de Patricia.
    Una celebración entrañable, que llenaba la Capilla.
    Los cantos muy adecuados, interpretan sus amigas,
    Las lecturas apropiadas, para ésta fecha querida.
    Las preces son proclamadas, por los chicos que ella guía.
    Patricia con entereza hace su entrega en voz alta
    Al esposo de su vida. Cristo que llena su alma.
    Las ofrendas todas ellas, con motivos vicencianos,
    Van presentando al Altar, los detalles indicados
    Formando éste gran lema “Del Amor que nos empuja 
    A servir con entusiasmo, ternura y delicadeza, 
    Viendo en todos los hermanos la presencia de
    Éste Cristo que es el móvil de su entrega.
    Antes de finalizar, esta hermosa Eucaristía, 
    Sor Juana María dice palabras llenas de vida,

    Animándole prosiga con ánimo y valentía. 
    Otra hermana le recita un poema, que le anima.
    Un sacerdote recuerda las vivencias que en su día

    desde Roma convivieron unas jornadas muy vivas

    Finalizada la misa, pasamos al comedor
    Que con primor prepararon para ésta fiesta mayor.

    La fraternidad se masca, en este ambiente sincero.
    Se cruzan palabras, risas, que algazara,

    Que alegría Patricia no cabe en ello.

    Y no digamos la fiesta que preparan las hermanas

    Son unas grandes artistas, y es que el amor ahí, se masca.
    La fiesta ha terminado y todos se van contentos
    La Comunidad feliz por el esfuerzo bien hecho.
    Y sus amigas del alma, satisfechas por el éxito. 
    Me quedé reflexionando cuando la gente salía

    Y elevando la mirada al cielo, dije al Señor
    ¿Y qué diré de Patricia? 
    Un silencio se apodera dentro de mi corazón 
    Pues sé que ella es feliz.

    Y LE DA GRACIAS A DIOS.

    Una hermana
     

"Tratemos bien a los pobres, pues ellos son nuestros amos y señores"

San Vicente de Paúl