Huellas Samaritanas...

Formacion y Pastoral |

Campo de servicio en la Fundación Busquets en Terrassa Este verano, en el mes de julio la comunidad de las Hijas de la Caridad de Terrassa acogió con gran dedicación y cariño a un grupo de cinco jóvenes procedentes de  Valencia, en el centro residencial de acción educativa (CRAE) y la obra social de la fundación Busquets en la que viven su misión. 

Esta experiencia programada por el equipo de Hermanas que están trabajando en las actividades de pastoral juvenil vocacional de la provincia se hacía realidad del 15 al 21 de julio en un lugar privilegiado de servicio en el que la comunidad en misión compartida con profesionales y voluntarios de la fundación, acogen y acompañan a muy diversos colectivos: menores y jóvenes en situación de riesgo en hogares y pisos compartidos y personas y familias en situación de exclusión en un centro de día, ropero, comedor social y banco de alimentos. Marta, Paula, Mónica, Candela y Ramón acompañados por Sor Sacri y Sor Marisa y apoyados en todo momento por la comunidad de Terrassa y los profesionales y voluntarios de la Fundación Busquet, recorrieron el camino del samaritano desde el que partían cada día por la mañana y regresaban por la noche para orar y profundizar en la experiencia de servicio que habían vivido en ese día. Cada paso del camino fue dejando huellas de caridad en sus corazones y en los corazones de los niños, de los jóvenes, de las familias y de todas las personas a las que iban al encuentro cada día para ponerse a su servicio.

Tras las huellas

A lo largo de la semana, estas huellas también se extendieron a otros lugares por los que pudieron caminar para conocer la misión que las Hijas de la Caridad lleva a cabo en Barcelona como en la obra social Santa Luisa de Marillac en la Barceloneta o en la obra Llar de Pau y el proyecto “Vincles”. En este último lugar tuvieron la oportunidad de ir por la noche al encuentro de la personas en situación de calle acompañados por un voluntario experimentado y ofrecerles su tiempo, su escucha y su cercanía como hacen cada noche.

Una experiencia que sin duda hace realidad la llamada del papa Francisco de salir a las periferias y vivir la cultura del encuentro.Todo lo visto, escuchado, olido, tocado y gustado en el encuentro con cada persona en situación de vulnerabilidad, con cada Hermana, voluntario y profesional y los tiempos de oración y diálogo compartidos no los dejaron indiferentes, haciendo de esta una experiencia que ha dado un poco más de sentido a sus vidas y les ha ensanchado el corazón a ser más samaritano, más entregado.

Aquí dejamos algunas de sus palabras con las que resumían la experiencia vivida en este campo de servicio:

Tras las huellas

“Puedo decir que nunca me he sentido tan llena. Entregarte a la gente que tanto lo necesita hace que acabes recibiendo mucho más de lo que das. Ellos me han enseñado que incluso en la más cruda realidad se puede encontrar luz y por esta razón creo que jamás voy a olvidar todas las experiencias que me ha dado esta semana.”     

Paula

“De las mejores cosas que me llevo son sin duda las Hermanas del centro que hemos conocido y nos han tratado como familia y un enorme recuerdo a todos los niños que con su enorme inocencia y gran carisma, con su ayuda, nos han acogido sin pensarlo dos veces en solo una semana y las compañías que he encontrado en este, sin duda, buen viaje”.

Marta

“En este servicio tan corto pero intenso, hemos ido trabajando personalmente, creando nuestra huella diaria donde destaco: la mirada firme e inocente que me dedicaron en la acogida, la esperanza de muchas familias, el amor conseguido en tan corto plazo y todo el compañerismo entre ellos que se notaba mediante la compasión. Gracias al cariño recibido por los niños, por las hermanas y por los voluntarios. <¡Dios es nuestro azúcar que está todos los días endulzando nuestra vida!".

Mónica

“Quiero dar gracias a las Hijas de la Caridad por haberme permitido formar parte de este servicio, y a  Dios por haber hecho que yo estuviera aquí. Trabajando en el comedor social he podido conocer a los pobres más de cerca, tener un contacto real con ellos, y esto me ha ayudado a entender la naturalidad con la que afrontan su vida. A pesar de las dificultades, los dolores y las carencias, su sonrisa y fortaleza para seguir adelante me han cautivado porque he visto que la gente no se rinde”.

Candela

“He aprendido y servido en el centro de día con el fin de crear un ambiente de paz, utilidad, en definitiva, de humanidad, jugando al dominó, sirviendo la comida, poniendo platos, lavando mesas, escuchando, etc…y todo muy poco en comparación con lo que me daban. Me quedo con esas miradas, esas ganas de tener al menos un poco de paz, de andar aunque sea bajo tierra pero no pararse con el fin de andar, no darse por vencidos. No sólo les agradezco, sino que halago la manera de soportar la vida, y tratarla como lo que es vida, un regalo. Agradezco a Dios por toda esta gente: los necesitados, los voluntarios, las Hermanas, un conjunto formidable y un gran modelo a seguir y tener de referencia para apreciar la belleza del tiempo, sea bueno o malo, es vida y no hay nada más grande que eso”.

Ramón 

Sor Marisa Pérez

Tras las Huellas

 

“Contemplar, servir, ir al encuentro”