Periferias: "Mi primer beso"

Acción social |

Abrimos este espacio de testimonios que se publican una vez al mes, en el periódico ABC, escritos por Sor Patricia de la Vega, Hija de la Caridad. Ella va relatando en breves artículos sus experiencias de servicio desde una mirada de fe, que nos despierta y abre a las realidades de los migrantes, los refugiados, personas solicitantes de protección internacional, a quienes acogemos y acompañamos en nuestros proyectos de acción social.

En la web de este periódico, en el suplemento "Alfa y Omega" podéis encontrar todos sus artículos:

https://alfayomega.es/author/pvega

MI PRIMER BESO

Está mal decirlo. Sucedió durante el Estado de alarma. Todavía en la fase uno. 

Aquella mañana no las esperaba. Salieron a pasear y llegaron a la oficina. La pequeña iba de la mano de su madre. Cuando abrí la puerta corrió y me abrazó fuerte con sus delgados brazos. Después, juntó su cara con la mía y me dio un beso. Encima de la mascarilla. El primero desde hace meses. Sincero, delicado, alegre. Y me di cuenta de cuánto los echaba de menos. De por qué Jesús se rodeaba de niños. Saltó por la estancia hasta llegar al despacho. Le di una hoja roja. Su color favorito. 

—¡He aprendido a dibujar perros! Me ha enseñado mamá. Ella la miró y contestó: «También a leer y a sumar». Asintió. 
Estuvimos hablando de su dificultad para pagar el alquiler del piso durante estos meses sin trabajo; de un préstamo bancario que le habían ofrecido para asumir esto gastos.

—El problema es que después lo tendré que pagar junto. Y será peor. 
La pequeña, que ya tiene 6 años, nos interrumpió: «Voy a pintar algo muy tierno». Me hizo gracia que usara esa palabra. 
Continuamos conversando. 

—Voy a retomar el trabajo que tenía. Dos empresas de hostelería. En una de ellas no tiene contrato. 

—Dicen que igual cuando pase esto me hacen uno. Sé que no está bien, pero por lo menos me pagan. Si no, ¿cómo haríamos para asumir todo? El sueldo de mi madre también es pequeño. 

Quiero pediros ayuda. Alguien tiene que quedarse con la niña mientras estamos fuera.

Su vocecita volvió a interrumpirnos: «¿Os gusta?». En el centro de la hoja había trazado un círculo grande. Una cara. Sin nariz ni boca. Solo unos ojos. Y abundante pelo. Lo había pintado de rosa. «Es mamá». Ella le dio un beso en la frente. 

—Buscaremos a alguien. No te preocupes. 

Sigamos guardando la distancia social,  cumpliendo la normativa sanitaria, siendo responsables. Sin que esta nueva normalidad no enfríe la ternura ni nos devuelva a la antigua indiferencia. 

Miremos a los niños. 

Cambiemos el corazón de piedra por uno de carne. 

Fuente: Alfa y Omega (Periferias) del 28 de mayo al 3 de junio de 2020

Patricia de la Vega - Hija de la Caridad -
 

Acogemos y acompañamos