Con el dinamismo sinodal: caminar juntas a la luz del Espíritu

  • Con el dinamismo sinodal
14 | 03 | 2026

Del 27 de febrero al 1 de marzo, un grupo de hermanas con entre 11 y 25 años de vocación nos reunimos para celebrar el encuentro formativo anual. Bajo el lema “Con el dinamismo sinodal: caminar juntas a la luz del Espíritu”, nos dispusimos a profundizar en el proyecto de misión común y la misión compartida, retos fundamentales para nuestra Compañía en el contexto eclesial actual.

Un espacio para la reflexión y la escucha

La formación estuvo dinamizada por Marina Panera, FPC, quien, con gran hondura y sencillez, nos guió por un itinerario de reflexión teológica y pastoral. No se trató solo de recibir contenidos, sino de vivirlos: siguiendo la dinámica sinodal, el encuentro se vertebró en torno al trabajo en pequeños grupos, donde la escucha activa y el discernimiento compartido fueron los protagonistas.

Como recordamos a través de las palabras del papa Francisco, “nada hay más peligroso para la sinodalidad que pensar que ya lo entendemos todo, que ya lo comprendemos todo, que ya lo controlamos todo”. Esta advertencia nos invitó a mantenernos abiertas a las sorpresas del Espíritu Santo, entendiendo que el discernimiento es menos difícil si obedecemos juntas al Espíritu.

Claves de nuestra misión común

Durante las sesiones profundizamos en conceptos vitales para nuestro presente y futuro:

Conversión pastoral: Se nos urgió a ser “audaces y creativas” para abandonar el cómodo criterio del “siempre se ha hecho así”. El sueño es una opción misionera capaz de transformarlo todo, donde las estructuras sean cauces para la evangelización y no solo para la autopreservación. Se nos invitó a recorrer, junto con los laicos, un proceso de comunión, un proceso de identificación con el carisma y un proceso vocacional de compromiso con la misión.

La “Casa Común” (Hijas de la Caridad y laicos): Reflexionamos sobre cómo integrar a hermanas y laicos en una nueva forma de construcción común, donde se valoren las diferencias como riqueza y se aprenda a discernir en corresponsabilidad.

Orientar los esfuerzos hacia lo que produce vida: El enfoque debe estar en crear lazos, fomentar actitudes de valoración mutua y promover una cultura vocacional donde nadie sea exclusivo, sino donde todos seamos complementarios.

Oración y celebración: el corazón del encuentro

El encuentro no fue solo reflexión intelectual, sino también experiencia de fe compartida y fraternidad. Disfrutamos de tiempos significativos de oración y de la celebración de la Eucaristía.

Uno de los momentos más especiales fue la noche del sábado, en la que disfrutamos de un concierto-oración amenizado por Salomé Arricibita. Sus canciones nos ayudaron a interiorizar lo vivido y a poner en manos del Señor nuestras fragilidades y deseos de entrega. Como se mencionó en las reflexiones, es precisamente abrazando la cruz y llegando a la profundidad de nuestra pobreza donde lo frágil se hace fuerte.

Hacia un futuro de corresponsabilidad

Concluimos nuestro encuentro el domingo con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de la Milagrosa, sintiéndonos enviadas de nuevo a nuestras comunidades con un compromiso renovado.

La sinodalidad no es un fin en sí misma, sino un modo de proceder que nos toca en lo que hacemos y en el “para qué” lo hacemos. Regresamos a nuestros destinos con una pregunta resonando en el corazón: ¿soy obstáculo o impulsora del caminar juntas?

Confiamos en que, tras haber escuchado al Espíritu, seremos capaces de seguir dando pasos para hacer realidad este sueño: caminar como verdadera familia vicenciana.

Una participante