Sor M. Presentación Murguialday Andueza
¡Qué corta es la vida!
Así nos lo dijo al cumplir 100 años
Sor M. Presentación Murguialday Andueza
Nació el 20 de noviembre de 1924, en Eulate (Navarra), hija de José y María, y falleció el 11 de enero de 2025 en Betània (Barcelona).

Así nos lo dijo al cumplir 100 años
De sus propios relatos transcribimos:
“Fui la tercera de nueve hermanos. Fui al colegio hasta los 14 años, aprovechando también para aprender a coser.
Provenía de una familia campesina y muy religiosa. Nos levantábamos temprano para ir cada día a Misa y, por la tarde, rezábamos el Rosario después de arreglar los animales. Al ser la hermana mayor, iba al campo con mis hermanos.
De mi vocación recuerdo que le pedía a la Virgen poder trabajar en un hospital, porque me gustaban los enfermos.”
La prueba la realizó en Pamplona, en un Orfanato-Maternidad. Allí tuvo la oportunidad de velar junto a las Hermanas, quienes le enseñaron la técnica de pinchar. Nunca había salido de casa y le costó mucho separarse de su familia. Desde allí pasó al Seminario. Su fecha de vocación fue el 10 de noviembre de 1950.
Llegó desde Madrid al Hospital Sant Joan de Reus, donde la comunidad estaba formada por entre 14 y 22 Hermanas. Dormían en salas comunes, en un tiempo marcado por la pobreza. Estudió Enfermería, recibiendo las clases de los propios médicos del Hospital.
A lo largo de los años pasó por numerosos servicios: Sala de Mujeres, Sala de Hombres, Lavadero (lavando a mano y sin guantes), Maternidad, Quirófano, Sanatorio y Cocina. Finalmente, fue destinada a Radiología, ya que a la Hermana titular le costaba levantarse por la noche, mientras que a ella no, servicio en el que permaneció hasta su jubilación.
En el Hospital tuvo también la oportunidad de hacer voluntariado en Traumatología y Cirugía. Gozaba de buena salud y, cuando faltaba alguna Hermana, acudía ella misma a visitar a los enfermos. Con el traslado al nuevo Hospital, continuó yendo cada día en autobús hasta los 92 años.
“He sido muy feliz”.
Vivían en una comunidad de vecinos, en un sexto piso, manteniendo una excelente relación tanto con los vecinos como con el barrio, favorecida también por la presencia de la Capilla de los Padres Paúles en la entrada del edificio.
Al cerrarse la Comunidad, pasó a Betània, con la sencillez y humildad que siempre la caracterizaron como buena Hija de la Caridad.
Gracias por todo lo que nos has enseñado, por tu espíritu agradecido, por tu capacidad de sorprenderte ante cualquier comida o pequeño detalle.
En la paz del Señor.
Comunidad de Betània Enero de 2025