La Alfabetización y yo

11 | 09 | 2025

Llegué a Zaragoza hace cuatro años y, entre otras cosas, me solicitaron que diera clases de español. Mucho me sorprendió esta petición, pero, con el grato recuerdo del colegio que acababa de dejar (San Vicente de Paúl, en Barbastro), me dispuse con gran ilusión a continuar, de alguna manera, con esta nueva tarea educativa que he desarrollado durante toda mi vida. Todo ello unido a mi gran amor por los más desfavorecidos, en este caso, los inmigrantes.

El objetivo era claro: enseñar español, tanto en su forma oral como escrita. Inicié esta tarea con gran entusiasmo. ¿Sabéis lo enriquecedora que ha sido? Con ellos comparto:

  • Culturas diferentes.

  • Valores distintos.

  • Aspectos personales que enriquecen.

  • La superación de las barreras del idioma.

  • La promoción de su integración social y laboral.

  • La mejora de su autonomía.

Muchos son los aspectos positivos de esta labor. Doy gracias a Dios por ello y le pido que bendiga mi trabajo en este camino.

¿Cómo son los inmigrantes con los que me relaciono y de dónde provienen? ¿En qué proyecto estoy integrada?

Son personas muy educadas y agradecidas, procedentes de Somalia, Marruecos, Malí, Mauritania, Burkina Faso… Y no trabajo por mi cuenta, sino que formo parte del Proyecto Chatillón, que desarrolla mi Provincia.

Quisiera terminar este breve artículo con estas palabras:

“El idioma es la llave que concede el acceso a otras culturas y, gracias a él, podemos comunicarnos, desarrollarnos e interactuar con la nuestra y con otras diferentes.”

¿Y cómo no recordar a Santa Luisa en este tema de la educación?

“La educación debe ser: viril y tierna, humana y sobrenatural.”

Agradezco a mi comunidad que me permita ausentarme cada día, de 16 a 18 h, para poder impartir estas clases.

Roser Marín, HC.