Y Vio que todo era bueno... Me cuido, Te cuido, Nos cuidamos
Allá por el séptimo día, cuando Dios había ordenado un espacio habitable, le pareció que “todo era bueno”. Solo le faltaba quien se hiciera cargo de tanta belleza… Fue entonces cuando pensó en mí, en ti y en nosotros. Y nos creó lo mejor que supo y quiso: “algo inferior a los ángeles, pero coronados de gloria y dignidad”.
Y ahí estamos, haciendo historia junto a Jesús de Nazaret, que se hizo uno de nosotros para rehacer el orden creado, para remendar nuestros descosidos. No llegaba “para abolir las leyes ancestrales; llegaba, sí, para perfeccionar lo que se iba deteriorando” a base de rutinas y malos entendidos.
Es bueno que yo, tú y nosotros recordemos y hagamos creíbles las palabras de Jesús: “Amaos unos a otros como yo os he amado”.
Este entramado de pronombres y verbos, bien explicados, nos invita a un repaso serio de aquello que sabemos y que creemos cumplir; pero… nuestras pobrezas nos rondan cada día y, si las seguimos alimentando, nos podemos ver atrapadas por un conformismo engañoso. En estos casos necesitamos despertadores, necesitamos espacios y personas que nos ayuden a vislumbrar por dónde andan nuestras flaquezas.
Es de agradecer, y agradecemos, la oportunidad de unas jornadas en las que Susana Pradera, experta en análisis de conductas individuales y de grupo, nos ha llevado a un examen serio sobre el tema. El hecho de cuidarme, cuidarte y cuidarnos es un camino evangélico que, arrancando del Génesis (“no es bueno que el hombre esté solo”), culmina en la plegaria de Jesús en la Última Cena: “Te ruego, Padre, que estos sean uno, como tú y yo somos uno”.
Las propuestas que nos dejaba Susana son una llamada a:
- valorar y agradecer nuestras potencialidades individuales y de grupo comunitario
- poner atención para que no aparezca el letargo, pensando que ya “lo tenemos todo hecho” en materia de convivencia
- cuidar nuestra vida emocional, afectiva y espiritual
- aprender a escucharnos y a escuchar con el corazón
- buscar espacios para el verdadero encuentro
- brindarnos apoyo mutuo
- mirar con la mirada con que Dios nos mira…
Terminábamos las jornadas agradeciendo estas oportunidades que, por suerte, siguen siendo novedosas. Somos, por gracia, personas resilientes, con capacidad de mejora y de hacer cosas diferentes y de otras maneras porque, si queremos que algo cambie, hemos de empezar por cambiar nosotras.
Rosa Mendoza HC.