Noticias

Sor Paula Tomé. Gracias por la entrega de tu vida.

  • Sor Paula Tomé
09 | 03 | 2026

Acción de gracias a Dios por Sor Paula, de su comunidad, de su familia y de tantas personas que la quieren y la recuerdan con GRATITUD:

En la tierra hay ángeles que se hacen presentes a través de personas como Sor Paula, que aparecen en nuestra vida de manera especial y en momentos cruciales; y también están en el día a día, manifestando con su hacer el amor que Dios nos tiene. Tú lo transmitías.

Sor Paula, naciste en Cubillas de Cerrato (Palencia) el 2 de abril de 1933, y has vivido una vida plena de servicio y entrega total hasta que, el día 19 de febrero de 2026, en Arenys de Mar, a los 92 años de edad, el SEÑOR te llevó para gozar de la VIDA eterna que tanto anhelabas.

Tal como decía San Vicente de Paúl, como buena Hija de la Caridad: ¡Te habrán abierto las PUERTAS del CIELO de par en par tantos enfermos a los que curaste, pobres, ancianos y personas a las que ayudaste y consolaste en vida!

Llevabas siempre en el corazón a tu querida familia y a las personas con las que habías convivido y trabajado en tus diferentes destinos como Hija de la Caridad: Enfermera y Hermana Sirviente. Recordabas con gran cariño tus años en el Hospital Provincial de Gerona, en la Clínica de Figueras, curando enfermos; en la Residencia María Reina de Barcelona, en el Geriátrico de Gerona y en la Residencia Sol Ponent de Sant Andreu de la Barca, cuidando y aliviando a personas mayores y ancianas; y, últimamente, en el Complex Maricel de Arenys de Mar, con niños, disfrutando de su alegría y vitalidad, a quienes decías cariñosamente: “bonito niño”, “bonita niña”.

Has sido una Hermana muy amante de la vida comunitaria, de compartir las tareas y de echar una mano. Humildemente velabas por todo lo que podía aliviar a tus Hermanas de comunidad, porque has sido siempre una CUIDADORA NATA: curando heridas, yendo al ambulatorio y a la farmacia, administrando los medicamentos, preparando una taza de tomillo para aliviar los catarros, cortando las uñas de los pies;  secando cubiertos, cosiendo, doblando o planchando algunas piezas de ropa; acompañando a la hermana más mayor, rezando todos los rosarios que podías para confiar a La Milagrosa las preocupaciones y enfermedades de las personas que té pedían oraciones; compartiendo tu oración y tus opiniones sobre los temas que se nos proponían para reflexionar.

Gozabas de la lectura espiritual, de la liturgia y de la Eucaristía diaria, del compartir con las hermanas.

Añorabas las fuerzas que habías perdido con los años, pero valorabas la energía que otras aún teníamos para el servicio a los niños.

Tu espíritu de sacrificio y tu capacidad para tolerar las adversidades, contratiempos y desaires, ofreciéndoselos a Dios, nos han dado un gran ejemplo. Eso no es fácil.

Tu FE inquebrantable y tu profunda  interioridad han sostenido siempre tu vida; ellas te han dado fuerzas para trabajar y alegría para disfrutar. Has dado ejemplo de aceptación de la voluntad de Dios. Has enfrentado con humildad, sencillez y CARIDAD las circunstancias de la vida y del sufrimiento. Nos has mostrado que DIOS estaba contigo, dándote aliento, pues hasta el último momento has hecho el bien a las personas.

Tu viaje al encuentro del Padre lo has preparado con esmero, confianza, delicadeza, fe y amor. Gracias por haber pasado por el mundo haciendo el bien con humildad, sencillez, generosidad y respeto… Siempre estando al lado de quien tenía alguna situación que le preocupaba o le hacía sufrir, de manera especial con los más vulnerables. Tu entrega total ha sido un ejemplo de vida rica y fecunda. ¡Cuánto nos has ayudado! ¡Cuánto nos has enseñado!

Nos ha impresionado la serenidad con la que has vivido tu enfermedad y te has ido despidiendo de todos, con palabras y gestos que las personas que iban a verte guardarán para siempre en su corazón, tal como nos han expresado.

Nos repetías en tus últimos días que el amor y el cuidado que tú habías ofrecido siempre a los enfermos y a todos, el Señor te lo devolvía por medio de las personas que te cuidaban y acompañaban, con su presencia física o en la distancia. Nos dabas continuamente GRACIAS POR TODO, repetías que NOS QUERÍAS MUCHO A TODOS/AS y pedías perdón por lo que no hubieses hecho bien.

Nos has marcado por tu saber estar siempre CUIDANDO, ANIMANDO, CONSOLANDO, AYUDANDO y ORANDO POR LOS QUE SUFREN a causa de la enfermedad, las guerras, el hambre, la soledad o la injusticia. Has vivido el carisma de San Vicente y Santa Luisa durante toda tu vida, siendo un ejemplo a seguir, siempre, en todas partes y con todos, creando lazos con tus buenas relaciones que han dejado huella.

La Virgen Milagrosa ha sido tu compañera de camino. A ella le encomendabas muchas cosas que tantísimas personas te confiaban… hasta tu último suspiro.

¡GRACIAS, SOR PAULA, POR TANTO! ¡GRACIAS, SOR PAULA, POR TODO!

Todos los que te han tratado y vivido contigo te quieren; todos te extrañan.
 

Descansa en PAZ.

Comunidad "Complex Maricel"   Arenys de Mar (Barcelona)