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Sor Inma Martí desde Marruecos

  •  Ksar el Kebir
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27 | 07 | 2020

Hemos pedido a nuestra querida Sor Inma Marti, Hija de la Caridad, que fue a Marruecos saliendo desde esta Provincia, que nos hable de la labor y de la misión que realizan en Marruecos, y ella nos da su da su testimonio:

Desde Ksar el Kebir, Marruecos, os escribo para contaros un poco de esta misión y de la situación generada desde mediados de marzo.

Sabéis que desarrollamos nuestro servicio en Ksar el Kebir, ciudad a unos 100 km de Tánger, y en su entorno rural.  La mayoría de actividades  tienen relación con la educación: guarderías, comedores  y estudio asistido para escolares de la ciudad y de los poblados,  alfabetización de mujeres en dos zonas rurales y acompañamiento a asociación de mujeres de un poblado.  Por lo tanto todas ellas las tuvimos que suspender el 16 de marzo pasado, conforme a la normativa del país.  El servicio de alimentación de lactantes pudimos mantenerlo con normalidad, siempre siguiendo los protocolos dictados, ya que las familias acuden durante toda la mañana del sábado desde donde viven.  A pesar de las dificultades por la restricción o supresión del transporte público, todos ellos consiguieron llegar de una u otra forma los días que tenían asignados.  Uno de estos sábados fue muy lluvioso y más de uno llegó empapado, venían en bicicleta, o a pie, o en carromatos de algún vecino.  Menos mal que les dijimos que mientras durase esta situación no trajesen a los bebés, a quienes normalmente se les pesa, se ve su estado de salud, etc.  Pero en este momento era muy arriesgado todo eso.

Lo bueno de esta situación ha sido que solamente una semana después de conocerse los primeros casos aislados de contagio, el país decretó los cierres de toda actividad colectiva y de los espacios públicos, incluidas las mezquitas. Y pocos días después de esos cierres, se decretó el confinamiento en las casas.  Para poder circular por la calle, con uso obligatorio de mascarillas desde el primer momento, se necesita desde entonces un permiso especial de las autoridades, lo mismo que para traslados entre ciudades (que aún se mantiene), así que enseguida fuimos a gestionar ese permiso, que utilizamos cada vez que tenemos que salir, generalmente para algunas visitas a enfermos y el servicio a lactantes.   Ha habido bastante control y sanciones en caso de incumplimiento.  

El 25 de abril comenzó el mes de Ramadán, durante el cual hubo toque de queda desde las 7 de la tarde a las 5 de la madrugada, ya que es el espacio en donde ya las familias se reúnen para comer, van a rezar a la mezquita y visitan a sus familiares y allegados, prolongándose la fiesta hasta bastante tarde.  Así que esta vez ha sido totalmente diferente.    El silencio a esas horas fue impresionante todo el mes.  Sin embargo durante el día ha sido variable, había gente que salía, algunas veces nos daba la impresión que más de lo deseable.  En este tiempo, en tres momentos diferentes ha habido casos de contagios en esta ciudad, diferentes barrios,  y entonces había más control policial, haciendo que todo el mundo se quedase en casa.  Posteriormente vinieron otros contagios en zonas muy cercanas de recolección de fresas, cercanas aunque parece que no afectaron a nadie de nuestra ciudad ni de los poblados donde trabajamos.

Comenzamos a preparar lotes de alimentación a la segunda semana de confinamiento, tuvimos algunos donativos de empresas y hacíamos encargos a los proveedores que normalmente nos sirven, ya que en normalidad aquí comen diariamente casi 200 niños y niñas entre 3 y 17 años de edad.  Ya que no iban a poder venir, comenzamos a distribuir estos lotes de alimentos a sus familias.  Con solo llamar a dos o tres, ya no hizo falta más.   Se iban enterando todos.  La mayor dificultad era que respetasen la distancia entre ellos, porque a veces se juntaba un buen número a la puerta y como son un pueblo tan expresivo y comunicativo se ponen a hablar unos junto a otros como si no pasara nada.  Hemos atendido a las familias de nuestros servicios y también a otras que hemos visto con mucha necesidad.   Un gran porcentaje de ellos se quedó sin ingresos por trabajo, al suspenderse la mayoría de actividades y sobre todo, que tenemos muchos que trabajan en lo que sale cada día y en esta situación todo eso se terminó.  A la semana siguiente de esta distribución, supimos que el Estado proporcionaba por barrios alimentación y también dinero en algunos casos, a las familias que no tienen seguridad social.  Eso nos ha consolado mucho, pues sabemos que lo necesitan y lo que nosotras podemos darles les remedia para algunos días, quizá un par de semanas o un mes si no son muchos hijos.

Hemos hecho así dos rondas de distribución de alimentos, además del servicio a los lactantes y sus familias.  También hemos podido seguir suministrando medicamentos a los enfermos crónicos que venimos atendiendo regularmente, siempre con sus recetas médicas y el control como habitualmente se hace.

Para nosotras ha sido un tiempo diferente, como para todos.  Pero  tenemos la alegría de haber podido contactar directamente con ellos, verlos  y saber que se encuentran bien de salud.  A veces no es nada fácil en las zonas donde viven, pues son varias familias las que comparten una misma casa en la ciudad, con el correspondiente impedimento para guardar la distancia social.  En los poblados es mucho más fácil, pues hay mucha distancia entre las casas, aunque hemos visto alguna vez a los niños en grupos bastante grandes jugando por el campo totalmente libres. 

En Marruecos ha habido tres prórrogas de la emergencia sanitaria (aún no ha finalizado la última, prevista hasta el 10 de agosto).  Los dos primeros meses ha supuesto confinamiento y esta última, todavía en emergencia sanitaria, ya va habiendo una especie de desescalada. Hace un par de semanas se abrieron las mezquitas, y algunos lugares públicos, excepto los zocos semanales (que son muy frecuentados).  Pero sigue existiendo control para el traslado entre municipios.  La verdad es que las autoridades han actuado muy bien para impedir la propagación del virus, tomando estrictas medidas desde el principio.  Se sigue advirtiendo que no está todo resuelto, todavía hay contagios diariamente; desde el comienzo  la curva es muy variable.  Crece y decrece.    Diariamente se puede seguir por la prensa del país la información en torno a todo este fenómeno, en sus diversas vertientes.  Por otra parte, todavía permanecen cerradas las fronteras terrestres, aunque progresivamente se está permitiendo el retorno de algunos marroquíes que estaban varados en Ceuta, Melilla o la península, así como españoles que tampoco pudieron salir antes de toda esta situación.  La operación Marhaba “bienvenidos” que es la entrada de los marroquíes residentes en Europa (lo que en España se conoce como “paso del estrecho”) para pasar aquí sus vacaciones, está suspendida.

Nosotras estamos atentas a las directrices y ya vamos preparando todo porque  en septiembre reiniciaremos las actividades normales, siguiendo todos los protocolos necesarios.  Actualmente seguimos atendiendo a los lactantes y algún caso de mucha necesidad.  La semana pasada el Estado concedió por tercera vez ayudas económicas a las familias sin recursos, se veían colas en las oficinas destinadas a ello.

El no haber podido despedir el curso en la guardería sobre todo, nos da un poco de pena.  Lo bueno es que siempre, cuando los peques de 6 años pasan a las escuelas siempre suelen visitarnos, algunos más de una vez, pues guardan un preciosísimo recuerdo de nuestra guardería, como nosotras de ellos.  Y, orgullosos, nos traen el primer boletín de calificaciones escolares, todas excelentes.  Y las mamás, la mayoría de ellas analfabetas, contentísimas con las notas de sus hijos.

Muchas gracias por vuestra atención, un abrazo muy grande y mucho ánimo.

S. Inma Martí.

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