Qué pasa cuando Dios responde

Jornadas de Pastoral Juvenil Vocacional 2026 de la CONFER
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21 | 01 | 2026

El fin de semana del 16 al 18 de enero, bajo el lema ¿Qué pasa cuando Dios responde?, fuimos convocados por la CONFER para reflexionar, orar y compartir modos, iniciativas, intuiciones y proyectos para llevar a cabo nuestra pastoral juvenil vocacional, y para recibir luz que impulse nuestra misión en los lugares donde nos encontramos. Nos reunimos más de 200 agentes de pastoral de diferentes institutos religiosos, y una representación de Hijas de la Caridad y Padres Paúles tuvimos la suerte de participar.

Las jornadas comenzaron con unas palabras de bienvenida de Jesús Miguel Zamora, FSC, secretario general de la CONFER, y una oración inicial. A continuación, Mónica Marco, OP, responsable del área de Pastoral Juvenil Vocacional de la CONFER, introdujo las jornadas a todos los asistentes.

Margarita Saldaña Mostajo, PSSC, fue la primera ponente y nos llevó a tomar conciencia de que vivimos en una sociedad “PRO”, una sociedad del rendimiento que nos exige ser cada vez más “pro” en todos los niveles, con los riesgos de autoexigencia que esto conlleva. Sin embargo, esta realidad nos interpela a vivir y ayudar a vivir una fe pro. En este sentido, mirando a Jesús —el Pro por excelencia—, nos ofreció algunas claves sobre los dinamismos que la fe mueve en la persona para ayudar a vivirla con mayor autenticidad:

  1. La provocación: ayudar a acoger la llamada a salir de la propia tierra, a ir más lejos, aprendiendo a leer incluso las señales más frágiles.

  2. El propósito: ayudar a abrirse a nuevos horizontes de sentido en los que la persona de Jesús se va convirtiendo en ese “por quién”.

  3. La profundidad: ayudar a apreciar la profundidad, a conectar con la verdad de uno mismo, generando espacios de interioridad en los que dejarse tocar por dentro.

  4. El proceso y el progreso: acompañar el desarrollo progresivo, personalizando los procesos y ayudando a crecer en el conocimiento de los contenidos de la fe, la doctrina, el magisterio y la liturgia.

  5. La probación: ayudar a atravesar las pruebas que trae la vida y que nos permiten madurar en la fe.

  6. La protección: cuidar, valorar y acompañar los brotes tiernos, y detectar las zonas estériles donde proponer podas, acompañando siempre al ritmo de Dios.

Finalizamos este primer día con un concierto-oración guiado por Maite López, quien, a través de sus canciones, nos introdujo en la Palabra, en la buena noticia de un Dios que nos busca, nos ama y nos envía.

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Comenzamos el día siguiente celebrando la Eucaristía y, a continuación, Koldo Gutiérrez, SDB, compartió algunas reflexiones sobre cómo renovar los procesos en la pastoral juvenil. Nos invitó a que nuestra pastoral sea una pastoral cordial, es decir, que haya tocado primero el corazón del agente de pastoral y que, al mismo tiempo, toque el corazón del joven; una pastoral de estilo amable y cercano. También señaló la importancia de que sea una pastoral inteligente y valiosa, que responda a las demandas de los procesos formativos. Nos animó a seguir bebiendo de las fuentes de Evangelii Gaudium y Christus Vivit para enfocar la evangelización y la catequesis a la luz del kerigma —la acogida del amor de Dios en el corazón y la alegría de saberse amado— y de la mistagogía: la experiencia de Dios, el camino pedagógico de esa experiencia y el arrope de la vida comunitaria.

La jornada continuó con dos charlas tipo TED. En la primera, Jon Calleja, miembro de la Red de Pastoral Juvenil (RPJ), compartió los desafíos y oportunidades que surgen al trabajar desde la intercongregacionalidad, y las posibilidades que esto ofrece: disminuir autorreferencialidades y personalismos, y fortalecernos para la pastoral con otros, desde la confianza, la colaboración y la interdependencia. Presentó algunas de las acciones que la Red ha comenzado a desarrollar: una revista para reflexionar juntos, formación online intercongregacional, herramientas para evaluar la pastoral que realizamos y para compartir recursos, experiencias conjuntas como Pascuas o campos de servicio, y medios para comunicar y difundir de manera conjunta. Nos invitó a formar parte de esta Red que suma y fortalece la pastoral.

A continuación, Sara Palanco, FMA, expuso la importancia del acompañamiento de los jóvenes y los retos que afrontan hoy los acompañantes. Compartió la experiencia del Proyecto Borgoalto, una propuesta pastoral sistemática de acompañamiento vocacional, avalada como herramienta para ayudar a los jóvenes en el discernimiento de la vocación a la que han sido llamados.

Durante la tarde se desarrollaron distintos talleres en los que profundizamos en temas como la experiencia de la pastoral universitaria conjunta de residencias y colegios religiosos de Madrid; el acompañamiento integrador sin excepción; la música como camino hacia la fe; el deporte como espacio de maduración integral y crecimiento en la fe; el voluntariado misionero como motor de crecimiento en la fe; y la experiencia de Godly Play.

Tras los talleres, terminamos el día con una vigilia de oración en la que pudimos recoger e interiorizar todo lo vivido.

El domingo comenzamos con la Eucaristía, presidida por Mons. Vicente Martín, obispo auxiliar de Madrid, quien puso el acento en la necesidad de que los jóvenes toquen a Jesús en los pobres, lugar teológico donde Dios llama y responde. A continuación, la hermana Inmaculada Luque, OSA, del Monasterio de la Conversión, nos condujo a la pregunta: «¿Qué papel tiene la vida religiosa en la fe de los jóvenes?». Afirmó que la vida consagrada tiene un papel privilegiado como testimonio de autenticidad, una vida que sabe verdaderamente a vida en la vivencia de la libertad, la relación con el cuerpo, la compasión, la fidelidad y un cotidiano y larguísimo etcétera. Nos interpeló con preguntas directas: ¿Estamos donde están los jóvenes? ¿Nuestra presencia es significativa? Para aterrizar la respuesta, nos ofreció tres imágenes bíblicas:

  • La fuente, símbolo de visibilidad y accesibilidad, de presencia y disponibilidad para saciar la sed llevando a los jóvenes a la fuente auténtica.

  • La casa, como espacio acogedor y sanador, lugar donde aprender a rezar y a vivir una fraternidad auténtica.

  • El camino, como proceso de discernimiento para encontrar el propio sendero y ayudar a los jóvenes a ser creadores de caminos nuevos de paz, justicia y compasión.

Finalizamos con el broche de cierre de Jorge Sierra, FSC, quien realizó una síntesis de las jornadas afirmando que «trabajando juntos llegaremos más lejos».

Agradecidas por poder participar en estos espacios de encuentro, que son impulso y abren caminos de colaboración y creatividad para hacer posible una pastoral verdaderamente central en la misión, regresamos a nuestras comunidades con una profunda invitación que resume todo lo recibido en estas jornadas:

 

«¡QUE NUESTRA VIDA SEA RESPUESTA!»

Marisa Pérez, HC