Pascua de Servicio Barcelona 2025

Celebrada en la OS. sta. Luisa de Marillac
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30 | 04 | 2025

Esta Semana Santa, un grupo de seis jóvenes tuvimos la oportunidad de vivir una Pascua de Servicio en Barcelona, en el centro Santa Luisa de Marillac, de la Barceloneta.  

Coincidimos todos en que ha sido una Semana Santa diferente. En lugar de vivirla desde la distancia o la comodidad, nos sumergimos en la realidad del otro: servir, mirar y dejarnos mirar.  

Durante estos días, compartimos nuestro tiempo entre el servicio en distintos proyectos de las Hijas de la Caridad y la participación en los oficios litúrgicos de la parroquia Sant Miquel del Port. Fueron jornadas intensas, llenas de momentos de fe, encuentro y entrega, que han dejado huella en nosotros.

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Jueves Santo: Primeros Encuentros 

Desde el inicio, se nos invitó a abrazar nuestra fragilidad, para poder, en este servicio, abrazar la de los más necesitados.  

Nos acercamos a la obra social donde compartimos la mañana con los residentes. Realizamos talleres, conversamos y, sobre todo, escuchamos.  

Por la tarde, vivimos con intensidad el lavatorio de los pies y la Misa Solemne de la Cena del Señor, una liturgia que nos recordó el amor incondicional con el que Jesús nos amó.  

Viernes Santo: Abrazar la Cruz  

Se nos invitó a abrazar con esperanza la Cruz, el sufrimiento y la entrega sin límites.  

Visitamos nuevamente el Centro Social Santa Luisa de Marillac, ayudando en la preparación del Vía Crucis. También participamos en el taller de cruces, donde creamos marcapáginas con cruces de hilo, escribiendo en ellos el significado que la cruz tiene para cada uno de nosotros.  

Por la tarde, acompañados por algunos residentes, participamos en el Vía Crucis, y más tarde vivimos la Adoración de la Cruz, una celebración que nos recordó el amor entregado hasta el extremo.  

Esa misma noche experimentamos uno de los momentos más especiales de toda la Pascua:  

Salimos con los voluntarios del proyecto "Vincles", que acompaña directamente a personas que duermen en la calle. Caminamos por la ciudad, deteniéndonos a hablar, escuchar, ofrecer una palabra, un café o simplemente una sonrisa.  Fue un encuentro cara a cara, sin filtros ni barreras, que nos enfrentó a una realidad muchas veces ignorada.  

Sábado Santo: Esperanza en la Soledad

Se nos invitó a abrazar con esperanza el desierto y la soledad.  

Pasamos la mañana en la residencia de ancianos de Betania, donde compartimos tiempo, realizamos un mural sobre la Pascua y conocimos la realidad de muchas personas mayores, algunas muy frágiles, pero llenas de historias de vida que nos enriquecieron.  

Al mediodía, compartimos la comida con la comunidad de Hijas de la Caridad que allí reside.  
Por la tarde, dedicamos un tiempo de desierto, un espacio de silencio y contemplación personal para reflexionar sobre lo vivido.  

Fue un momento necesario para dejar que todo lo experimentado calara hondo en nosotros, paraescuchar a Dios y prepararnos para la luz de la Pascua de Resurrección.  
 

Testimonios: Lo que nos llevamos

  • Lara: comparte su gratitud por haber vivido este servicio:  

"Hubo muchos momentos fraternos; desde llenar corazones de luz hasta sentirnos acogidos por cada uno de los usuarios. No eres consciente de las problemáticas sociales hasta que las vives de primera mano. Por eso, es una bendición poder acompañar a quienes necesitan realidad y, sobre todo, cariño." 

  • Ximo: expresó cuánto le impactó el proyecto Vincles:  "Vincles es calle pura. Es el encuentro sin barreras con el pobre, de tú a tú. Me ha removido profundamente. Y los mismos voluntarios sabían que un proyecto así solo podía surgir de las hermanas y su mirada al pobre."  
  • Candela: narró lo vivido en la residencia de ancianos:  "Jugué al dominó, escuché historias y hasta le di de comer a una señora en su cama. Descubrí el valor de simplemente estar presente para el otro. También el proyecto Vincles fue una de mis partes favoritas del servicio, ya que me conmovió mucho y me hubiese gustado hacerlo de nuevo."  
  • José: resumía así su experiencia: "Durante el campo de servicio vi realidades diferentes, personas que han recuperado su sonrisa y otras que luchan por salir adelante. Ver gente involucrada en la ayuda constante al prójimo anima a los jóvenes a querer formar parte y hacer del mundo un lugar mejor. Estos días me han hecho llegar a la conclusión de que lo que nos mueve es el amor que tenemos hacia Él." 

Conclusión: Una Pascua que transforma

Para mí, ha sido una Semana Santa muy especial, donde cada momento y cada proyecto me han enseñado algo.  

Una de las cosas que más me ha gustado ha sido conocer a los residentes de la obra social de Santa Luisa y compartir tiempo con ellos y quienes trabajan allí.  

Dios se manifiesta en la sencillez, y es esa sencillez la que quiero llevar a mi vida.  

Además, tras este servicio me ha resonado una verdad fundamental: no hay encuentro con Dios sin entrega.  

Una Pascua en los pequeños gestos: Esta Pascua nos ha enseñado que el Evangelio se vive en los pequeños gestos, en el compartir, en el mirar con ternura y en dejarse tocar por la realidad del otro y de Dios.  

Hemos vuelto a casa agradecidos, con el corazón más lleno, más humano y más dispuesto.  

Gracias a las Hijas de la Caridad por abrirnos las puertas de su casa, por confiarnos espacios sagrados y por acompañarnos en este camino de servicio y fe.  

Su entrega, su mirada y su forma de amar son un ejemplo para todos nosotros.  

 

Simplemente, gracias.