20 de junio. Día Mundial de las Personas Refugiadas
Mirar. Acoger. Caminar juntos
Hoy, 20 de junio, conmemoramos el Día Mundial de las Personas Refugiadas, una fecha para visibilizar una realidad que, lejos de disminuir, continúa creciendo: millones de personas en el mundo se ven obligadas a abandonar sus hogares a causa de conflictos, persecuciones, violencia o vulneraciones de derechos. Según datos de ACNUR, la agencia de la ONU para los Refugiados, hay 42,5 millones de personas refugiadas en todo el mundo bajo la necesidad de protección internacional. Esta cifra es parte de un total de 117,3 millones de personas desplazadas por la fuerza a causa de conflictos y persecución
Detrás de cada cifra hay una historia. Historias de pérdida, de ruptura, pero también de una profunda valentía y capacidad de esperanza. Porque nadie elige marcharse. Nadie deja atrás su país, su familia, su cultura o su vida por voluntad propia. Se huye para proteger la vida, para buscar un lugar seguro, para intentar reconstruir un futuro.
En este día queremos reconocer especialmente el coraje de quienes emprenden ese camino incierto, tantas veces marcado por el miedo, la incertidumbre y la dificultad, y poner en valor su dignidad, su fortaleza y capacidad de resiliencia.
Compromiso que se traduce en acción: Proyecto Chatillon
Desde Hijas de la Caridad España Este, a través del Proyecto Chatillon de Protección Internacional y de Ayuda Humanitaria seguimos acompañando a personas que han tenido que dejarlo todo atrás con servicios de acogida y acompañamiento en Alicante, Barcelona, Pamplona, Teruel y Zaragoza.
En el marco de esta celebración, profesionales y personas acompañadas del proyecto han impulsado diversas iniciativas de sensibilización y encuentro, como la marcha con motivo del Día Mundial del Refugiado, un espacio para compartir, visibilizar y reivindicar el derecho a una acogida digna.
Estas actividades no solo recuerdan la realidad de las personas refugiadas, sino que también fortalecen la comunidad, generan conciencia social y promueven una cultura de hospitalidad y empatía.
Pamplona: alzando la voz por una acogida digna
En Pamplona, las actividades han sido especialmente significativas, sumándose a una movilización social que reclama una acogida más justa y humana.
Profesionales y personas acompañadas han participado en:
- Una mesa redonda en la Universidad de Navarra, generando espacios de diálogo y reflexión
- Una marcha reivindicativa, visibilizando la situación de las personas refugiadas
- Un cuentacuentos en Sos del Rey Católico (Navarra), acercando esta realidad también a la infancia desde una mirada educativa y sensibilizadora. Dos mujeres acogidas en Chatillon, procedentes una de Mali y otra de Ucrania, hicieron de transmisoras culturales a través de cuentos de sus países de origen, dirigidos a niños de la localidad.
- Participación en la inauguración de la obra "Nadie abandona su hogar por gusto" en la fachada de la oficina del Servicio de Atención frente al Racismo y la Xenofobia de Pamplona (ver noticia en el Diario de Navarra)
Todas estas acciones han contribuido a reforzar un mensaje claro: una sociedad más justa es aquella que acoge, acompaña y no deja a nadie atrás.
Alicante: construir comunidad desde la inclusión
En Alicante, la celebración ha tenido un marcado carácter comunitario e integrador. Profesionales y personas acompañadas han aprovechado la proximidad de las fiestas por antonomasia de Alicante (Hogueras de San Juan) para demostrar que la integración es posible. Por tercer año consecutivo, han creado una pequeña hoguera, integrándose además en la tradicional Hoguera del barrio de San Agustín.
Este gesto, en el contexto de las fiestas locales, simboliza mucho más que una actividad cultural: representa la pertenencia, la participación y la construcción de vínculos. Es un ejemplo visible de cómo la integración se construye día a día, compartiendo espacios, tradiciones y experiencias.
Un compromiso compartido
En este Día Mundial de las Personas Refugiadas queremos recordar que la acogida no es solo una respuesta puntual, sino una actitud permanente.
Cada gesto cuenta. Cada espacio de encuentro suma. Cada comunidad que abre sus puertas contribuye a construir un mundo más humano.
Desde Hijas de la Caridad renovamos nuestro compromiso de acoger, acompañar e integrar, caminando junto a quienes buscan una nueva oportunidad de vida.
Porque nadie debería enfrentar en soledad el camino hacia un nuevo comienzo.
Equipo Comunicación - Hijas de la Caridad Prov. España Este