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Mi vínculo en el Voluntariado de “Vincles”

  • Vincles
12 | 05 | 2021

La conocí una noche cuando volvía a casa una vez terminado el recorrido de "Vincles". Dormía en un banco de la plaza Palacio. La despertó la luz de mi bici. Se despertó y al disculparme me dijo: "No te preocupes en tu mirada veo que no me vas a hacer nada malo". Fue fácil encontrarme de nuevo con ella; le gusta pasear por la ciudad, arrastrando su carro.

En un segundo encuentro, me dijo su nombre, algo de su historia, la que ella vive y que tal vez desearía: "La semana que viene voy a Teruel, tengo que dar una vuelta a la casa de mi madre. Allí pasaré Unos buenos días”.

A ella le gusta ir sola. Cena en el "Café justo" (comedor social nocturno). Comida a las Misioneras de la Madre Teresa de Calcuta. Hace ganchillo y deambula por la ciudad. Al acostarse se prepara el saco, se hace tranquilamente un cigarrillo...  se lo fuma y se pone a dormir. ¿Se podría decir que es feliz?

Yo sí que soy feliz porque la quiero, le pongo nombre y cuando nos encontramos por la ciudad hablamos y nos encontramos a gusto:

. Somos personas y caminamos juntas intentando cuidarnos y recuperar nuestra dignidad.

. Nos miramos con una mirada positiva, sin fijarnos en nuestras apariencias. Con la mirada nos comprometemos en nuestros encuentros.

. Nos ayudamos a asumir el fracaso aparente, la confianza friccionada, a aceptar y reconstruir nuestras vidas.

. Cuando hace tiempo que no la veo la echo de menos ya que con ella he podido vivir como Jesús de Nazaret:

"Jesús se acercaba a las personas y no temía ser salpicado por sus angustias o incoherencias, no temía ser contagiado por sus enfermedades ni se escandalizaba de sus comportamientos. Tanto solo se acercaba y escuchaba. Escuchaba sin cansarse y sin juzgar, sólo tratando de entenderlos. Cuanto más escuchaba más entendía y cuando más entendía más se podía acercar de una manera sanadora y reveladora. Después se retiraba y meditaba lo que había escuchado para comprenderlo aún mejor y devolverlo a la gente interpretado. Por eso sus palabras tenían una densidad y una claridad en los que se reconocen los que acudían a oírlo. Esto es lo que sucedía en los que escuchaban a Jesús: percibían que cada palabra que salía de él era un trago que los alimentaba, que los remitía a sí mismos y los despertaba lo mejor que ni había en ellos " (El Cristo interior. Xavier Melloni)

María Arrese HC
Voluntaria de “Víncles”