Lema: Juntos Somos Más

MISIÓN EN LOS PUEBLOS DE DAROCA
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10 | 06 | 2025

La Unidad Pastoral de Daroca, formada por don Federico —un sacerdote diocesano muy dinámico, creativo y buen organizador— junto con don Galo y don Francisco, también sacerdotes diocesanos, propuso realizar durante el mes de junio una misión en los 28 pueblos, además de en Daroca, que constituyen dicha unidad. Los sacerdotes nos pidieron a las Hijas de la Caridad participar en ella. A partir de ahí, colaboramos en la organización.

Las personas implicadas en esta misión somos: los tres sacerdotes, dos hermanas Nazarenas y varias Hijas de la Caridad. Esta misión comenzó el 1 de junio y finalizará el 28 del mismo mes.

Para visitar los 28 pueblos, nos distribuimos en 2 o 3 rutas. El objetivo es visitar a todas las familias o personas que viven solas, tanto a quienes asisten a la iglesia como a quienes no. Los sacerdotes se encargaron de anunciarlo en todos los pueblos. Nosotras vamos puerta por puerta. En algunos lugares nos reciben muy bien; en otros, al principio no tanto, pero finalmente también agradecen que entremos y compartamos con ellos.

En las viviendas, después de escuchar, compartir y animar, oramos con las personas. Rezamos por sus familiares, según lo que nos van contando y las necesidades que vamos observando. Luego, les invitamos a una oración comunitaria que realizamos por la tarde en la parroquia. La oración, teniendo en cuenta que Daroca es una ciudad eucarística, consiste en un tiempo de adoración con el Santísimo expuesto.

Ese es nuestro plan: ayudar a las personas a descubrir a Jesucristo, animar a algunas a fortalecerse en el seguimiento y acoger a otras que, aunque al principio nos rechazan, después de hablar con nosotras también se animan a participar en la oración en la parroquia.

En general, podemos decir que hemos recibido una buena acogida y estamos muy contentas. Lo que nos pidieron los sacerdotes fue compartir con la gente del pueblo y ayudarles a encontrarse con Jesucristo.

Hemos vivido experiencias muy bonitas y enriquecedoras. Por ejemplo, un matrimonio muy mayor que no puede salir de casa y desea recibir la comunión. Se lo comunicamos al sacerdote correspondiente, para que lo tenga en cuenta, así como al equipo de hermanas que va a celebrar la Palabra.

Otra experiencia fue la de una persona que no era creyente porque se sintió abandonada y no acompañada en los momentos más duros de su vida. Sin embargo, después de escucharle y animarle, lo invitamos a participar en la oración en la parroquia. Se emocionó y nos dio las gracias, diciendo: “Son buenas personas, me voy muy lleno.”

Otras personas tienen mucho trabajo y no pueden atendernos. Algunas nos miran como si fuéramos testigos de Jehová, lo cual les cuesta aceptar, pero tras conversar un poco, nos dejan entrar y luego se despiden muy contentas, preguntando cuándo volveremos.

“Id y anunciad el Evangelio”

Como María, queremos llevar a Jesucristo a todos los pueblos, aunque sea —como decía San Vicente— diciéndoles una palabra de Dios.

Equipo misionero de la UP de Daroca