Gracias, Sor Rosa, por tu luz y tu legado

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01 | 09 | 2025

Queridas Hijas de la Caridad, familiares, Comunidad Educativa y amigos de Sor Rosa García:
Hoy nos reunimos con el corazón lleno de gratitud y ternura, aunque con el ánimo encogido por el dolor y la pena, para despedir a una mujer excepcional, una hermana muy querida por todas las Hijas de la Caridad y por quienes tuvimos la suerte de conocerla: Sor Rosa, nuestra queridísima Rosa.

Gracias, Sor Rosa, por tu luz y tu legado”
Sor Rosa Celebrando S. Jordi       

Ella fue directora de nuestro colegio, Solc Nou, y una gran maestra de vocación. Una persona humilde, muy sensible, atenta y con un carisma muy especial que transmitía a las personas que la rodeaban.

En estos momentos es difícil encontrar fuerzas para expresar con palabras lo que siento en lo más profundo, pero, desde el silencio del alma, trataré de transmitir lo que Sor Rosa supuso para muchos de nosotros y también para la Comunidad Educativa de Solc Nou.

Como directora, Sor Rosa lideró nuestra escuela con una autoridad moral suave y cercana, con una sabiduría cargada de afecto que iba marcando el ritmo del día a día. Pero, más allá de las aulas, fue en los momentos de cuidado hacia los que más lo necesitaban donde dejó verdaderamente su huella durante muchos años de su vida en Solc Nou.

Solamente quien la conoció puede comprender cuánta luz dejó en cada pequeño paso junto a ellos.
Rosa tenía un don especial para la enseñanza, para conectar, entender y apoyar siempre a los más vulnerables. Cuando se lo decía, ella respondía con una frase que la caracterizaba: “¡Ay, Ana, es que me veis con buenos ojos!”

Sor Rosa fue maestra por vocación pura, y ser Hija de la Caridad contribuyó a poder darse a los demás con total entrega, escuchando y conectando con cada estudiante desde el corazón, sin juzgar ni poner barreras.

A todo nuestro equipo de jóvenes profesoras nos enseñó, sencillamente, a vivir la vocación desde la gratuidad del servicio. ¡Rosa, ése es tu gran legado!

Recuerdo siempre su presencia serena, su mirada tranquila, su habilidad para transmitir desde el corazón. Ahí estaba su tesoro oculto tras la humildad más auténtica.

Seguramente por eso, y por todas sus cualidades pedagógicas, también ejerció como Consejera de enseñanza de los colegios de la Provincia España Este. Todo un encargo que ofreció con responsabilidad y sabiduría.

Para muchos, Rosa fue una amiga entrañable, maestra del alma. Su legado no está en palabras grandilocuentes, sino en los gestos sencillos, en su amor a la profesión docente, en su lucha siempre mirando por el bien de las escuelas, en su profunda fe y en cómo dio vida al legado espiritual de San Vicente y Santa Luisa.

Como decía San Vicente: “La ayuda ha de ser efectiva y afectiva”, y así lo hizo: su servicio y entrega nunca fueron gestos vacíos; eran abrazos que sostenían y dignificaban a las personas a las que atendía.

Y no quiero olvidarme de que, durante toda su vida en Cataluña, siempre llevaba en el corazón a su querido pueblo y también a su queridísima familia. Hablaba siempre de su bella tierra y de los suyos con profundo amor.

Recuerdo con nostalgia que en el ordenador tenía salvapantallas con un sinfín de paisajes de su preciosa tierra palentina.

Sor Rosa, Rosa, en nombre de nuestra comunidad educativa: GRACIAS por tu vocación inquebrantable, gracias por tu bondad, por enseñarnos que educar tiene más que ver con el corazón que con los libros.

Descansa en la paz del Señor, rodeada del amor que siempre entregaste. En nuestros recuerdos y en nuestras enseñanzas seguirás viva, humilde y llena de luz.

Te queremos y te seguiremos recordando desde lo más profundo de nuestros corazones.
Gracias por todo, ROSA. Aquí sigues junto a nosotras.
 

Anna Carmona Alcolea
Directora
Escola FP Solc Nou