Esperanza que brota. Paz que se abre Camino.

  • Resucitó
02 | 04 | 2026

La Pascua llega cada año como una luz que se obstina en romper todas las sombras. No solo se trata de recordar un acontecimiento de tiempos pasados; no, es la proclamación de que la vida es más fuerte que la muerte, que el amor es más potente que el miedo, porque Dios continúa haciendo posible lo que nosotros ya no esperábamos.

La Paz abre camino
La Paz abre Camino                      

En medio de un mundo frecuentemente herido por tensiones, intereses y silencios que pesan, la Pascua nos invita a levantar la cabeza. El Resucitado no llega con trofeos que hacen ruido; llega con una paz que desarma: «La paz esté con vosotros». Es la primera palabra que Jesús ofrece a los suyos y que continúa siendo «la Palabra» que necesita nuestro tiempo.

Esta paz que nos ofrece Jesús no es evasión ni ingenuidad. Es una paz que brota de la confianza profunda de que Dios no abandona la historia, que camina con nosotros, que transforma el dolor en camino y lo que parece derrota en posibilidad. Es una paz que empuja a ser sembradores de esperanza allí donde vivimos: en las familias, en las comunidades, en los espacios donde la vida de cada día se juega la verdad.

La Pascua nos recuerda que la esperanza cristiana no es un optimismo superficial, sino la certeza de que la luz ha vencido, aunque, a veces, nos cueste verla. Por eso, celebremos con alegría, porque el Resucitado nos abre un futuro que no depende solo de nuestras fuerzas, sino de su fidelidad.

Que esta Pascua nos ayude a acoger la paz que Jesús nos regala y a convertirnos en testigos de esperanza para todos los que nos rodean. Que la luz del Resucitado ilumine nuestros pasos y nos haga capaces de reconstruir, reconciliar y amar.

Feliz Pascua, llena de esperanza y de paz.

Rosa Murgui, Hija de la Caridad