Encuentro Pascual de las Hijas de la Caridad de Navarra en La Providencia
El día nueve de abril, en un ambiente sencillo y profundamente fraterno, las Hijas de la Caridad de Navarra nos reunimos en La Providencia para celebrar la Pascua. Más allá de su aparente sencillez, el encuentro se convirtió en un verdadero espacio de comunión, descanso del alma y renovación del espíritu.
La jornada comenzó con una acogida cálida, de esas que no necesitan muchas palabras porque se sostienen en las miradas, en los abrazos y en la alegría sincera de volver a encontrarnos. Poco a poco, el espacio se fue llenando no solo de hermanas, sino de historias compartidas, de vida entregada y de ese “hilo invisible” que nos une en la misma vocación.
Tras este primer momento, nos adentramos en la oración: un tiempo de silencio habitado, de escucha serena, donde cada una pudo volver al centro, al Señor que nos convoca y nos envía. La oración no fue solo un acto, sino un respiro profundo, una oportunidad para recordar que nuestra misión nace y se sostiene en Él. Allí, en lo sencillo, se hizo presente la fuerza del carisma vicenciano, que nos invita a seguir sirviendo con humildad, sencillez y amor creativo.
Y, como no podía faltar en un encuentro que se quiere verdaderamente familiar, la jornada culminó con una celebración compartida en el patio, alrededor de un chocolate caliente, refrescos y bizcocho hecho con amor. Un gesto sencillo, pero cargado de significado: el gusto de compartir, de saborear la cercanía, de reír juntas, de reconocernos compañeras de camino. Porque, a veces, el Reino también se construye así… entre tazas, sonrisas y conversaciones que abrigan el corazón.
Este encuentro ha sido, en definitiva, un pequeño regalo: un recordatorio de que no caminamos solas, de que la fraternidad se cuida en los detalles y de que, incluso en lo más cotidiano, Dios sigue pasando y haciéndose presente.
Una Participante