En tus manos...
Semana Santa de Servicios 2026
Durante la Semana Santa, tres jóvenes de distintos lugares y en diferentes momentos vitales tuvimos la oportunidad de unir nuestros corazones para vivir siete días de servicio y el Triduo Pascual junto a las Hermanas de la Misión interprovincial, que actualmente se encuentran en Palma de Mallorca.
El lunes, martes y miércoles santo, a lo largo de la mañana, nos dividíamos en distintos servicios. Una de las jóvenes realizó su servicio habitual de prácticas en un centro educativo, acompañando a los alumnos de Educación Infantil en su día a día. Otra acompañó las diferentes realidades de las mujeres que llegan en patera junto a sus hijas, acogidas en un centro de la Cruz Roja donde las Hermanas sirven acompañando sus procesos. Con ellas realizamos un taller de manualidades con abalorios, una salida a la playa y al parque, para posibilitar un tiempo de convivencia, compartir y propiciar buenos momentos entre madres e hijas.
La otra joven realizó su servicio en Casa Familia, un centro que ofrece alojamiento temporal y apoyo integral a personas sin hogar, familias en riesgo de exclusión social o en situaciones de emergencia. Allí elaboramos, junto al equipo profesional y alguna usuaria, un postre típico de la ciudad que iría destinado a usuarios del centro y también a internos del Centro Penitenciario de Palma.
A lo largo de las tardes, nos reuníamos para acudir a la parroquia de la Mare de Déu de Montserrat, en el proyecto Sojorn, que ofrece un espacio de acogida temporal y acompañamiento para familias, parejas con menores y personas en situación de vulnerabilidad o exclusión social, enfocado en resolver situaciones de emergencia habitacional. Allí llevamos a cabo actividades con los niños en torno al Triduo Pascual, tratando temas como el amor, aquello que nos duele y finalizando con la celebración de la vida.
Jueves Santo: dejándonos amar hasta el extremo
Las jóvenes, junto a la comunidad, nos unimos para celebrar el Triduo Pascual, que dio inicio rezando laudes en la parroquia de la Sagrada Familia, de los misioneros Paúles. Posteriormente, acudimos a una celebración presidida por el obispo en Casa Familia, quien lavó los pies a diversos usuarios, permitiéndonos vivir de primera mano el amor fraterno: ese amor incondicional que se expresa sirviendo al prójimo.
Al acabar la celebración, la trabajadora social del centro nos mostró la casa y compartió con nosotras su testimonio, profundamente vicenciano, transmitiéndonos el cuidado y el servicio a los más pobres como el pilar fundamental de su vida.
Por la tarde, se unió a nosotras sor Laura, Consejera de formación de la Provincia HCEE, y todas juntas acompañamos a la Comunidad de la Parroquia Sagrada Familia en la celebración vespertina de la Cena del Señor. Allí pudimos contemplar ese amor hasta el extremo que Dios tiene por nosotras: un amor que se entrega plenamente, que se abaja hasta acariciarnos los pies, que nos mira hasta el fondo sin reproches y sin pedir nada a cambio, dándose enteramente.
Viernes Santo: caminando contigo
Comenzamos el día con un viacrucis por la montaña de Randa, desde el Santuario de Gracia hasta el Santuario de Cura. Durante las 14 estaciones, se nos invitó a pensar en alguna situación vivida a lo largo de la semana, en aquellos rostros que han tocado nuestro corazón y por los que nadie reza.
Tras esta experiencia, acompañamos a las mujeres y a sus hijas, acogidas temporalmente en la isla en el centro de Cruz Roja, a dar un paseo por la ciudad, disfrutando de su compañía. Comimos junto a la catedral con unos picnics que previamente habíamos preparado. Después, fuimos al parque para que tanto las madres como las niñas pudieran disfrutar. Nos sorprendió su alegría y su ilusión en momentos sencillos como pasear o jugar, así como la sensibilidad con la que se relacionaban con las personas que encontraban por la calle.
Para finalizar el día, acudimos a la parroquia para celebrar la Pasión del Señor. Allí adoramos y abrazamos la Cruz en comunidad.
Sábado Santo: haces de nosotras tu respuesta al mundo
Para celebrar este último día, realizamos un retiro en la Ermita de Portals Nous, acompañando a María en su sufrimiento y contemplando la acción de Dios en nuestras vidas. Fue un tiempo de recogimiento en el que meditamos sobre lo vivido durante la semana y sobre cómo Dios había llamado a cada una de nosotras.
Tras una comida fraterna, regresamos para finalizar el Triduo unidas a la comunidad parroquial. Fue una vigilia llena de detalles y de momentos que, sin duda, han quedado grabados en nuestros corazones. Finalizamos el día compartiendo un ágape fraterno y experiencias de vida con la comunidad parroquial.
Un corazón ensanchado
Para nosotras, esta Semana Santa ha sido un verdadero regalo de Dios: una experiencia vivida desde el encuentro, el servicio y el testimonio de cada una, que nos ha unido a través de los pobres y nos ha acercado a diversas realidades que hemos compartido con confianza.
Nos gustaría agradecer a las Hermanas de la Misión interprovincial por acogernos con tanto amor, por ayudarnos a descubrir lo verdaderamente importante, por mostrarnos qué y quiénes están en el centro, y por acompañarnos en este camino que hemos vivido como un regalo. Gracias por su sencillez, entrega y humildad, que ya ocupan un lugar en nuestro corazón, un corazón que poco a poco se va ensanchando.
Hemos podido conocernos y reconocernos en nuestras pobrezas, sabiéndonos infinitamente amadas en nuestra debilidad por nuestro Creador, quien hace nuevas todas las cosas y nos da vida en abundancia. Gracias por plantar en nuestros corazones una semilla de esperanza, de acogida, de nuevas oportunidades, de confianza y de amor hasta el extremo.
Nos llevamos en la maleta historias que nos han conmovido hasta lo más profundo de nuestras entrañas, rostros y gestos en los que hemos reconocido a Cristo.
Señor, lo hemos puesto todo en tus manos, y tú has hecho de este camino un sendero entrañable.
Miriam, Lucía y Lara