DÍA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y DE LAS PERSONAS MAYORES

"El mejor regalo no se compra: regala una hora a una persona mayor"

El Centro Social Virgen del Pilar lanza el #Reto60minutos
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26 | 07 | 2026

Vivimos rodeados de notificaciones, agendas llenas y relojes que parecen correr más deprisa que nunca. Nos esforzamos por llegar a todo, mientras las conversaciones se acortan, las visitas se aplazan y el tiempo compartido se convierte, muchas veces, en un lujo.

Sin embargo, hay personas que siguen esperando lo mismo de siempre: una llamada inesperada, una visita sin prisas, un paseo tranquilo o una conversación en la que alguien pregunte, sencillamente: "¿Cómo estás?"

Cada 26 de julio, en torno a la fiesta de san Joaquín y santa Ana, abuelos de Jesús, la Iglesia celebra el Día Mundial de los Abuelos y de los Mayores. Instituida por el papa Francisco en 2021, cuando la pandemia puso de manifiesto la soledad y la vulnerabilidad de muchas personas mayores, esta jornada nació para recordar que son un tesoro para nuestras familias, nuestras comunidades y la Iglesia, y para fortalecer el encuentro entre generaciones. Este año, bajo el lema “Yo no te olvidaré”, el papa León XIV nos invita a hacer visible ese compromiso con gestos concretos de cercanía, escucha y compañía. Es una invitación a detenernos y recordar que quizá el mejor regalo no se compra ni se envuelve. Se ofrece con la presencia, con la escucha y con el cariño.

Las personas mayores no son solo memoria del pasado; son parte activa de nuestro presente. Muchas continúan cuidando de sus familias, colaborando en sus comunidades, apoyando a hijos y nietos, participando en iniciativas solidarias o regalando su experiencia allí donde más se necesita. Otras viven situaciones de fragilidad o de soledad, pero todas conservan algo extraordinario: una historia única que merece ser escuchada.

En una sociedad que valora la rapidez, la productividad y la novedad, corremos el riesgo de olvidar que algunas de las lecciones más importantes solo se aprenden despacio. La paciencia, la capacidad de levantarse después de una pérdida, el valor de la gratitud, la fortaleza para afrontar las dificultades o la importancia de disfrutar de las pequeñas cosas son enseñanzas que muchas personas mayores transmiten sin necesidad de grandes discursos. Lo hacen con su ejemplo.

Quizá por eso una de las palabras más valiosas que podemos regalar sea también una de las más sencillas: “Cuéntame”.

Cuéntame cómo era tu infancia.
Cuéntame qué soñabas cuando tenías mi edad.
Cuéntame qué aprendiste después de tantos años.
Cuéntame qué te hace feliz hoy.

Cada respuesta es mucho más que un recuerdo. Es un puente entre generaciones. Es una forma de comprender quiénes somos y de descubrir que todos formamos parte de una misma historia.

Las Hijas de la Caridad conocen bien esa realidad. Su trabajo cotidiano junto a las personas mayores demuestra que acompañar va mucho más allá de atender necesidades. Acompañar significa mirar a los ojos, escuchar sin prisas, compartir silencios, celebrar pequeños logros y recordar a cada persona que sigue siendo valiosa, necesaria y profundamente querida.

Es también la convicción que inspira esta Jornada Mundial. Como recordaba el papa Francisco, una sociedad que olvida a sus mayores pierde una parte de sí misma. No porque pertenezcan únicamente al pasado, sino porque sostienen nuestras raíces y nos ayudan a construir un futuro más humano. Por eso los definía como “artesanos de la revolución de la ternura”.

Una expresión tan sencilla como profunda. La ternura no se improvisa; se aprende y se cultiva con los años, entre alegrías y dificultades. Es la capacidad de seguir acogiendo, escuchando y acompañando incluso cuando las fuerzas ya no son las mismas. Porque, muchas veces, son los gestos más sencillos los que más transforman. 

Quizá por eso la revolución que más necesita nuestro tiempo no sea la de hacer más cosas, sino la de dedicar más tiempo a las personas.

Ese es el verdadero sentido del Día Mundial de los Abuelos y de los Mayores: no limitarse a recordar la importancia de las personas mayores en una sola jornada, sino transformar ese reconocimiento en gestos concretos de cercanía, escucha y compañía. Porque el mejor homenaje no son las palabras, sino el tiempo compartido, y por eso queremos proponer un gesto sencillo, pero lleno de significado.

Reto60Minutos: regala una hora
En un mundo donde todo parece medirse en segundos, queremos lanzar una propuesta tan sencilla como transformadora: regalar una hora a una persona mayor.

Bastan sesenta minutos. Una hora sin prisas ni distracciones para compartir un café, dar un paseo, cocinar una receta de siempre, mirar fotografías antiguas o, simplemente, conversar.
Quizá descubras cómo era el barrio hace cincuenta años, cómo se conocieron tus abuelos, qué sueños tenían cuando eran jóvenes o qué lecciones les enseñó la vida. O quizá no haga falta hablar demasiado. A veces, la mejor conversación es la que se sostiene con la compañía, una sonrisa o un silencio compartido.

Para muchas personas mayores, ese tiempo significa mucho más que una visita. Es sentirse escuchadas, valoradas y recordar que siguen ocupando un lugar insustituible en nuestras familias y en nuestra sociedad.

Y para quien acepta el reto, la recompensa también es inmensa. Porque escuchar a una persona mayor es descubrir una historia irrepetible, comprender mejor de dónde venimos y reconocer que el verdadero legado no siempre se transmite con grandes palabras, sino a través de los pequeños gestos cotidianos.

Porque el tiempo compartido nunca se pierde; siempre se convierte en recuerdo. Este 26 de julio, acepta el reto. Regala una hora. Puede parecer poco. Pero, a veces, sesenta minutos son suficientes para cambiar un día. Incluso una vida.

¿Aceptas el #Reto60MinutosCSVP?
Este 26 de julio, dedica una hora a una persona mayor. Comparte un café, un paseo o una conversación. Si te animas, comparte ese momento en redes sociales con el hashtag #Reto60MinutosCSVP y ayúdanos a recordar que el mejor regalo sigue siendo el tiempo compartido.

Cristina Muñoz, Centro Social Virgen del Pilar (Zaragoza)