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Diseñar esperanza en tiempos de incertidumbre

El II Forum Educativo Vicenciano presenta TESELA+, el proyecto educativo para los próximos años
14 | 05 | 2026

El pasado 6 de mayo, la residencia María Reina de Barcelona acogió una cita que fue mucho más que un encuentro. El II Fórum Educativo Vicenciano, bajo el lema “Diseñamos nuevos mapas de esperanza”, se convirtió en un espacio donde la educación dejó de ser discurso para transformarse en escucha, comunidad y compromiso.

Desde el café de bienvenida y la oración a cargo del equipo impulsor de pastoral, se intuía un clima distinto. Más de un centenar de participantes -profesorado, equipos directivos, personal de administración y servicios, familias y alumnado- se reunieron con una inquietud común: repensar juntos qué tipo de escuela necesita hoy la sociedad, y cómo estamos respondiendo desde los colegios de Hijas de la Caridad.

Carlos Piñeyroa, director general, nos dio contexto. Situó a la educación vicenciana como mucho más que un yo individual, el centro o el colegio donde estamos, nos invitaba a ser epicentro de los barrios desde el que brota un carisma, el carisma vicenciano, que se traslada a las personas a través de la educación, el cariño, el acompañamiento, somos una educación que deja impronta. Abogó por una educación donde la diversidad no es un lastre, ni una dificultad, sino un privilegio, una educación vicenciana que sirva de ascensor social para muchas niñas y niños a los que permitirá alcanzar la plena ciudadanía. Una educación donde lo sustantivo es el ser humano, y la tecnología siempre lo adjetivo, al servicio del ser humano, y no al revés.  

Un foro que nace del diálogo
El Fórum no ha sido un evento aislado, sino la culminación de un proceso vivido a lo largo del curso en los distintos centros. En él, toda la comunidad educativa ha tenido voz: el alumnado soñando su escuela, las familias compartiendo sus retos cotidianos y los equipos educativos aportando su mirada profesional. El objetivo: construir una escuela más comprometida con la realidad, especialmente sensible a las familias más vulnerables, y al mismo tiempo escuela del y para el alma, como apuntó la siguiente intervención.

La esperanza como motor
La conferencia inaugural, a cargo de Jaume Duran i Navarro, marcó el tono reflexivo del encuentro. Partiendo de la desesperanza y del miedo que atraviesa el mundo actual, planteó la esperanza como algo inciático, que nos pone en movimiento, en actitud activa, transformadora, que no es certeza, pero tampoco ingenuidad. No es estadística, ni probabilidad, pero sí decisión. 

En un contexto marcado por la incertidumbre -crisis sanitarias, identidades frágiles, desconexión-, la esperanza apareció como una herramienta para mirar de frente al miedo, asumir la responsabilidad, dar respuestas y construir futuro.

La realidad de hoy es fruto de las esperanzas de ayer”. La frase resonó en la sala como una invitación clara: educar no solo para el presente inmediato, sino para lo que está por venir.

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La fuerza de las miradas diversas
Uno de los momentos más ricos de la jornada fue la mesa redonda, durante la que se lanzó la pregunta ¿Qué necesita hoy la sociedad de la escuela vicenciana? Y, lejos de respuestas únicas, el valor del diálogo estuvo precisamente en la diversidad de perspectivas, encarnadas en los participantes:
•    Jhony Mancilla, desde una escuela municipal de segunda oportunidad, aportó la mirada de quienes trabajan con jóvenes que necesitan volver a creer en sí mismos.
•    Emmanuel Álvarez, ingeniero y director de Calidad en Caixabank, acercó la visión del mundo empresarial y la necesidad de formar personas capaces de adaptarse y dar sentido a entornos complejos.
•    Sheyla Santana, educadora y trabajadora social en un proyecto con mujeres procedentes del ámbito penitenciario, recordó la dimensión transformadora y reparadora de la educación, nos interpeló a invertir tiempo en parar, mirar y VER en su totalidad y complejidad al niño o la niña, pero también ESCUCHAR lo que está viviendo 
•    Álex Cosials, director de la biblioteca Jordi Rubió i Balaguer, subrayó el papel de la cultura, el pensamiento crítico y los espacios de encuentro.
•    Gloria Andrés, profesora jubilada vinculada a Cristianisme i Justícia, ofreció una mirada profunda, ética y comprometida con la justicia social.
•    Bruno Sánchez, exalumno y enfermero en UCI, cerró el círculo con una reflexión especialmente significativa: él mismo se definió como el resultado de la educación recibida, poniendo rostro al impacto real de la escuela.

Sus intervenciones dibujaron un mapa complejo y matizado de la realidad: una escuela que no puede aislarse, porque educa para la vida y desde la vida.

Conversar para construir
El ágora posterior permitió aterrizar esas reflexiones. En pequeños espacios de diálogo, los participantes compartieron experiencias, inquietudes y propuestas en un clima de escucha real. No se trataba de imponer respuestas, sino de construirlas juntos.

El símbolo de un mosaico común
Uno de los momentos más simbólicos fue la presentación de los “medallones”, donde cada colegio sintetizó en pocos minutos su identidad, valores y proyectos. 

Como el propio nombre del proyecto indica, TESELA remite a las piezas de un mosaico. Cada centro es una pieza única, pero todas son necesarias para construir una imagen común.

Ese mosaico apunta ya hacia TESELA+, el nuevo proyecto educativo que recogerá las conclusiones del Fórum y marcará las líneas de futuro.

Una clausura que emociona
La jornada terminó con música en directo, camisetas blancas salpicadas del azul de TESELA, y una canción compartida -Somos-, versioanada por Nuria y Roger, que lograron implicar a todos los presentes.

Más que un cierre, fue una celebración. Un momento en el que la emoción confirmó lo que se había vivido durante el día: comunidad, pertenencia y sentido. Desde aquí nuestra felicitación a los equipos impulsores: de comunicación, de InnovaTIC, de educación inclusiva, de pastoral y en especial a Anna Carmona, directora de la escola Solc Nou y miembro del comité de dirección de Educación en Hijas de la Caridad España Este, impecable en su rol de anfitriona y dinamizadora de toda la jornada.

Más que educación, una misión
El II Fórum Educativo Vicenciano dejó una idea clara: educar hoy es acompañar, cuidar, escuchar y generar esperanza.

En un mundo incierto, los colegios de Hijas de la Caridad, la educación vicenciana, está llamada a ser un lugar donde imaginar futuros posibles. Donde cada persona encuentre su propósito y aprenda a transformar la realidad. Porque diseñar mapas de esperanza no es trazar utopías lejanas, sino abrir caminos reales que comienzan aquí y ahora, juntos.

Equipo de Comunicación HHC España Este

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