Dichoso el que se Apiada y Presta

07 | 02 | 2025

                                     «Que cada uno dé según le dicte su corazón, no de mala 
                                       gana ni por obligación, porque Dios ama al que lo hace
                                       con alegría. (112,5)

Todo el salmo 112 es un canto a la rectitud de intención, a la generosidad sin regateos, y a los detalles para quienes encontró en su camino.

Contando ya los 97 años, nos dejaba Sor Nuria Rofes García, para pasar a gozar del Reino de Dios, tan prometido a quienes han vivido al estilo del bellísimo salmo al que vamos aludiendo.

Su vida mortal vio la luz del sol en Dues Aigües (Tarragona), el 13 de Febrero de 1928. Dios la llamó un día, invitándola como le diría al Apóstol Mateo:

“Ven y sígueme”. Ella, generosa, se alistaba a la familia de Vicente de Paúl a los 22 años.

Pronto la veríamos en su primer destino: La residencia de la Inmaculada situada en la Colonia del Viso, Madrid. Allí se entregó de lleno a servir a jóvenes estudiantes y trabajadoras. Confesaba, Sor Núria, que fue para ella una época feliz que duró 50 años. Su ayuda a las jóvenes era completa, interesándose por su trabajo, estudios, familias, vida espiritual, etc.

Su conocimiento de la ciudad, y de muchísimas personas le ayudaba a buscar todo aquello que pudiera ser útil a las jóvenes residentes.

Cerrada la Residencia, dejaba Madrid para volver a Catalunya Donde fue destinada a Arenys de Mar. Allí ha vivido sus últimos 24 años, haciendo vida el Salmo 112. Así lo recuerdan y lo van expresando sus compañeras de Comunidad y las personas que han podido gozar de sus detalles generosos.

Nos unimos a lo que escribían sus compañeras en la monición de entrada a la Eucaristía:

“Vivió con gozo su vocación, consagrada a Dios para servirle en la persona de jóvenes, niños y sus familias; todos ellos en situación de vulnerabilidad.

Recordaremos su fe y confianza en Dios al que le daba la plenitud de su vida, hasta el último momento, acompañada y estimada de sus Hermanas de Comunidad y sus familiares. Moría en paz para gozar de la eternidad en Dios”.