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Cuidando la Casa Común.

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25 | 04 | 2023

Cuidar el medio ambiente es uno de los objetivos que, a lo largo de estos años, venimos trabajando con los chicos y chicas de nuestro centro, a fin de que adquieran una conciencia ambiental y la incorporen en su vida diaria, siendo conscientes de que los recursos naturales deben protegerse y usarse racionalmente en beneficio del presente y el futuro de la humanidad.  

En este sentido, hemos desarrollado diferentes actividades y compromisos como son, participar en tareas organizadas por grupos ecologistas en la limpieza de las playas del municipio donde vivimos, cuidar el amplio entorno natural donde está ubicado el centro, con el compromiso de mantenerlo limpio, respetando y cuidando las plantas de la zona ajardinada de la casa, los árboles frutales de la finca, etc. También reciclan los residuos que se generan y, de esta forma, aprenden a separar la basura. ¡Y como no! Les gusta observar las puestas del sol y para ello, diferentes días, han ido a pasear al mirador o a la playa para contemplarlas.   

Como cada pequeño gesto es muy valioso y los niños y niñas deben aprender que todo cuenta, la última actividad que hemos realizado ha sido… ¡Una original plantación de fresas! 

Todo empezó con una propuesta de José, un trabajador de la casa, que nos propuso hacer un taller de plantación de fresas con los niños y niñas en los jardines que rodean las casitas. Esta propuesta gustó a profesionales y residentes y también a las Hermanas de la comunidad.

Teniendo en cuenta que, la comarca de El Maresme, a la que pertenece el pueblo de Arenys de Mar donde vivimos, es una zona donde se cultivan grandes plantaciones de fresas, nos desplazamos a un vivero y compramos un buen puñado de pequeñas matas de fresas para plantarlas. 
Una vez se acordó el día en que se iba a hacer el taller de plantación de fresas, José había preparado los recipientes donde se iban a sembrar. La originalidad de éstos fue que se llevó a cabo en unas bolsas de plástico resistentes y transparentes, colgadas en las barandillas de la rampa de acceso a las casitas (como se ve en las fotos). 

Los niños y niñas las llenaron de tierra preparada para ello y sembraron en cada bolsa dos plantas. Cada uno puso su nombre en la bolsa y se comprometió a regar y a cuidar lo sembrado, a fin de que diera el máximo fruto. A su alcance, tenían preparados bidones de agua para poder regarlas con facilidad. Los chicos y chicas se lo tomaron muy en serio. 

La plantación seguía su curso y, gracias a su inmejorable ubicación y a las manos expertas de José, pronto despuntaron los frutos. Las palomas y los pájaros fueron los primeros en disfrutar de los mismos (¿quién los habrá enseñado…?).

Antes de esta experiencia, algunos niños y niñas pensaban que las fresas crecían en los árboles como otras frutas: naranjas, peras, manzanas, higos, nísperos, etc.  Árboles que tenemos en la casa y que ellos conocen, pero las fresas estaban al alcance de sus manos… ¡Que guay! 

La cosecha ha ido madurando y dando frutos abundantes, todos hemos comido de ella y hemos podido comprobar lo ricos y sanos que son los productos ecológicos de la tierra.

¡Gracias Señor por el regalo de la naturaleza! Ayúdanos a cuidarla, respetarla, amarla y, desde nuestra pequeñez, saber dar frutos abundantes para compartirlos con los demás.

Una Hermana de la Comunidad