Crónicas de una Valenciana en Colombia (II)

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17 | 10 | 2025

"Sirviendo a los pobres se sirve a Jesucristo; fijaos bien, no sólo hacemos lo que Él hizo: se lo hacemos a Él. "San Vicente de Paúl)

“Si eso es lo que escribes tras un mes, ¿qué contarás cuando lleves dos años?” La frase, dicha con simpatía por una hermana de Cali tras leer mi primera crónica, fue casi una invitación a seguir escribiendo. Hoy, al cumplirse dos meses de mi llegada a Vitoncó, comparto una nueva página de esta experiencia misionera.

La misión se descubre paso a paso, en el contacto diario con la gente, en los caminos de tierra y en las celebraciones compartidas. Durante este tiempo he visitado la mayoría de las comunidades de las veredas —Piedras Blancas, Tuluá, Agua Puro, La Troja y otras— junto con las demás hermanas y el padre. Cada encuentro es una oportunidad para celebrar la Eucaristía, compartir la fe y fortalecer los lazos fraternos que nos unen a estas comunidades.

Algunas veredas se alcanzan en coche, pero otras solo a pie. Los senderos, a menudo embarrados o empinados, son los mismos que recorren los niños para llegar a la escuela. Caminan entre 45 y 50 minutos cada día, con lluvia o sol, y aun así lo hacen con constancia y alegría. Comprender su esfuerzo diario nos ayuda a valorar su perseverancia y nos impulsa a seguir llevándoles la Palabra y la Eucaristía, aunque sea cada quince días.

El proyecto Semillas continúa creciendo. Cada vez son más los niños que participan en los grupos de música: algunos ya tocan acordes en la guitarra o canciones en la organeta, mientras otros se inician con ilusión. El entusiasmo ha hecho necesario crear distintos niveles de formación, y la alegría que transmiten los niños contagia a toda la comunidad.

También florece la catequesis del Buen Pastor, guiada por sor Marlene. Niños que antes se mostraban distraídos hoy participan con atención y deseo de aprender. En una de las catequesis descubrimos que varios alumnos de 5º de primaria aún no habían hecho la Primera Comunión. Se les invitó a prepararse y la respuesta fue unánime: todos quisieron participar, incluso aquellos que ya habían recibido el sacramento. Las catequesis se han convertido en un espacio de encuentro y amistad con Jesús.

Otro proyecto que llena de entusiasmo a las comunidades es la peregrinación al santuario de Belalcázar, organizada con motivo del Jubileo. En cada lugar explicamos su significado: un tiempo de gracia, la importancia de este abrazo infinito que Dios nos da cuando nos acercamos a Él. Un abrazo de Dios que se renueva y que invita a la reconciliación y a la esperanza.

El 1 de octubre fue un día de fiesta para la comunidad de Vitoncó: sor Anyi pronunció sus votos por primera vez. Durante semanas se prepararon los espacios, la acogida de su familia, la decoración y el almuerzo, al que asistieron cerca de 170 personas. La casa, siempre abierta, se llenó de vida con los niños de Semillas de Arte y Semillas de Fe, los miembros del cabildo que tanto nos ayudaron y las personas más cercanas a la comunidad.

La celebración fue sencilla, pero no le faltó nada: un coro formado por los niños, danzas típicas preparadas con cariño, oraciones familiares y una Eucaristía participativa. La homilía del padre, centrada en los más pequeños, fue una catequesis viva sobre la entrega y la vocación.

Toda la comunidad colaboró —recortando, cocinando, limpiando—, convirtiendo la jornada en una verdadera fiesta de fraternidad. Fue un impulso vocacional que dejó huella en todos, y un regalo presenciar cómo sor Anyi confirmaba su entrega a Dios a través de la emisión de sus votos por primera vez.

Pocos días después, el 7 de octubre, día de la Virgen del Rosario, tuvo lugar en Bogotá la reconfiguración de las provincias de Cali y La Milagrosa, que abarca Colombia y Venezuela. Fue un momento histórico y emotivo, donde se cerraban dos etapas para dar paso a una nueva oportunidad de caminar juntas.

Este proceso de reconfiguración invita a volver a lo esencial, a las fuentes, y a dejar atrás las diferencias para reconocernos como hermanas en una misma familia. Sor Gloria Cecilia fue nombrada visitadora de esta nueva realidad: una mujer serena, profunda y práctica, que siente el apoyo y la oración sincera de todas las hermanas.

Ahora el reto es que también nuestros corazones se reconfiguren, que aprendamos a mirarnos con una mirada nueva, más unida y fraterna. Ese día se percibía cierta nostalgia por lo que termina, pero también una esperanza fuerte por lo que nace. Como dice el profeta Isaías: “Algo nuevo está brotando, ¿no lo notáis?” (Is 43,19).

Así van pasando estos primeros meses en Vitoncó, llenos de rostros, nombres y experiencias que se graban en el corazón. Cada día descubro algo nuevo de la misión y de mí misma. Doy gracias por esta oportunidad y por todo lo que Dios va obrando en medio de nosotros. Esta historia continúa… y todavía queda mucho por contar.

M. del Mar