10 - 17 de julio de 2026
Con el corazón lleno: cinco jóvenes viven una experiencia de servicio en Valencia
Dar amor de forma desinteresada no sólo cambia a quien lo recibe, sino que también deja un poso en quien lo da.
Cinco jóvenes de distintos lugares han tenido la oportunidad de vivir la experiencia de un «Campo de Servicio» en los centros de las Hijas Caridad de Valencia y han tenido una experiencia fraterna con la Comunidad de la Obra Social Luisa de Marillac donde han orado y disfrutado de los dones de una vida en Comunión.
Han sido unos días intensos y muy enriquecedores, en los que han compartido la fe, encontrando en la oración la fuerza y el alimento para cada día. Con mucha ilusión se han entregado al servicio en la Residencia y Centro de Día San Juan Bautista, en los Centros de Día de Valencia y en el Centro de Día de Xàtiva. También en la residencia de madres adolescentes de Alboraya y con las familias acogidas en las viviendas de inclusión social del proyecto Alojamiento Alternativo Puente (AAP), donde además una de las mujeres del proyecto AAP tuvo la oportunidad de presentar un libro escrito por ella misma.
La experiencia con los niños ha sido, sin duda, uno de los aspectos más significativos de estos días. Como suele ocurrir en todo encuentro auténtico, los comienzos no fueron sencillos. Después de preparar con mucho entusiasmo una actividad para los niños, las jóvenes se quedaron un poco descolocadas al comprobar que apenas les prestaban atención. Habían puesto ilusión, tiempo y creatividad en aquella propuesta, y les costó entender aquella primera reacción. Sin embargo, lejos de desanimarse, continuaron acercándose a ellos con sencillez, paciencia y disponibilidad.
Al día siguiente comenzaron a conocerlos mejor, a interesarse por sus gustos, a escuchar sus historias y a compartir momentos cotidianos. Poco a poco fueron derribándose las barreras iniciales y naciendo una relación de confianza. Entonces todo cambió. Los niños empezaron a esperarlas con ilusión y, en muchas ocasiones, nada más verlas llegar corrían a recibirlas con una sonrisa. Aquellos gestos espontáneos, los abrazos, las conversaciones y el cariño compartido se convirtieron en uno de los mayores regalos de la experiencia, mostrando que las relaciones verdaderas necesitan tiempo, cercanía y dedicación para florecer.
Pero no solo han compartido el servicio. También las jóvenes con la comunidad han compartido vida. Hemos estado juntas en las comidas y preparando comidas, ensayos, película, tertulias, momentos viendo juntas el fútbol, orando y colaborando en las tareas cotidianas de la comunidad. Todo ello ha contribuido a crear un ambiente muy especial de convivencia, donde no han faltado las risas, los aprendizajes y los momentos de encuentro.
También, el día que estuvimos en Xàtiva con los niños del Centro de Día, compartimos la comida con la comunidad de Xàtiva. Allí fuimos acogidas con gran cariño y cercanía, disfrutando no solo de una buena comida, sino también del calor de hogar que nos dio la comunidad.
Durante estos días se ha podido respirar un clima de confianza, cercanía y alegría. Las jóvenes han sido acogidas con mucho cariño por la comunidad, compartiendo no solo espacios y actividades, sino también la fe, la misión y el espíritu de familia.
Sin duda, regresan a sus hogares con el corazón lleno de nombres, rostros y experiencias que dejarán huella en sus vidas. Damos gracias a Dios por todo lo vivido, por las personas encontradas en el camino y por cada momento compartido, convencidos de que esta experiencia de servicio ha sido también una experiencia de crecimiento, encuentro y esperanza.
Comunidad Luisa de Marillac Valencia