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Celebración Mariana en la Capilla de la Casa Madre

20 | 11 | 2021

Esta noche, a las 20'15h. víspera de la clausura de la X Asamblea general, queremos ponernos ante la mirada de Dios, reconocer la fidelidad de su amor y la protección de la Virgen María y, por intercesión de nuestros santos Fundadores, dar gracias a Dios y confiarle la continuación del camino.

Pidan mucho a la Santísima Virgen que sea Ella su única Madre.
(Sta Luisa)

Celebración mariana Sábado 20 de noviembre de 2021

Canto: Laudate Dominum, laudate Dominum, omnes gentes, ¡Alleluia !

PALABRA DE DIOS: Lc 1, 39-42, 45-46

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino deprisa hacia la  montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!… Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá. María dijo:

Canto : Magnificat, magnificat, magnificat anima mea Dominum.
Magnificat, magnificat, magnificat anima mea.

Pongámonos en camino con una confianza sin reservas bajo la guía maternal de María. Que ella nos obtenga de su Hijo la gracia de vivir ¡Ephata! Franquear la puerta… Ir hacia… Encontrarse, en nuestra vida
cotidiana, y cantar también nosotras nuestro Magnificat:

Canto : Magnificat, magnificat, magnificat anima mea Dominum.
Magnificat, magnificat, magnificat anima mea.

Señor, por intercesión de María, concédenos ser un signo creíble de tu presencia por la coherencia de nuestra vida que interpela a los jóvenes y hace posible el anuncio del Evangelio.

R/ Ephata, ouvre-nous, Seigneur, pour sortir et rencontrer !
 Ephata, ouvre-nous, Seigneur, guide-nous !

Señor, por intercesión de María, te presentamos a todas nuestras Comunidades. Gracias por habernos llamado y reunido, para compartir la riqueza de nuestras diferencias y, para, juntas, dar testimonio de Ti. Concédenos cultivar el «vivir juntos» con nuestras Hermanas y con todosy construir la fraternidad universal.

R/ Ephata, ouvre-nous, Seigneur, pour sortir et rencontrer !
 Ephata, ouvre-nous, Seigneur, guide-nous !

Señor, por intercesión de María, concédenos tener la verdadera inquietud de cuidar la «casa común», permite que nuestro estilo de vida sea sencillo y que tengamos una mirada contemplativa sobre tu creación.

R/ Ephata, ouvre-nous, Seigneur, pour sortir et rencontrer !
 Ephata, ouvre-nous, Seigneur, guide-nous !

Señor, por intercesión de María, te presentamos a todos los pobres hacia los que Tú nos envías. Gracias por habernos llamado para servirte en ellos. Que sus derechos sean reconocidos y que nuestro servicio en colaboración con otros, sea verdaderamente la expresión de tu amor por ellos.

R/ Ephata, ouvre-nous, Seigneur, pour sortir et rencontrer !
 Ephata, ouvre-nous, Seigneur, guide-nous !

Y ahora, María, única Madre de la Compañía, a través de un gesto simbólico, queremos poner entre tus manos a toda la Compañía, a cada Provincia, a cada Hija de la Caridad, a los pobres, al mundo entero.

¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!

Música (las Visitadoras avanzan para poner el nombre de las Provincias en el globo)

En su peregrinación a Chartres en octubre de 1644, santa Luisa escribe:

«Y viendo cumplidas en la Santísima Virgen las promesas de Dios a los hombres, pedí para la Compañía esa fidelidad por los méritos de la Sangre del Hijo de Dios y de María y que Él mismo fuese el lazo fuerte y suave de los corazones de todas las Hermanas, para honrar la unión de las tres divinas Personas...»

A ejemplo de santa Luisa, rezamos… (Acto de consagración)

¡Oh, MARÍA INMACULADA! Siguiendo las huellas de Santa Luisa, hemos venido a suplicarte que consideres a la pequeña Compañía de hoy, con sus debilidades y su buena voluntad, como totalmente «tuya».

Tú eres «nuestra única Madre».

Te suplicamos que lo recuerdes siempre. Seguras de tu amor y de tu misericordia, tenemos plena confianza de que nos alcanzarás la fidelidad al Espíritu y la gracia del discernimiento espiritual para estar hoy en verdad al servicio de Cristo en los pobres, la gracia de la unión entre nosotras para ser verdaderamente misioneras.

Ayúdanos a entrar entre todas, resueltamente, en la senda de una auténtica conversión.

Que la vivencia de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia sostenga nuestra voluntad de ser completamente de Dios para servirle corporal y espiritualmente en la persona de los pobres.

Guarda, ¡oh Nuestra Señora!, bajo tu protección a toda la Compañía, en la adhesión total al plan de Dios sobre ella.

Te encomendamos las Provincias que sufren. Que por todas partes las Hijas de la Caridad sean testigos del Evangelio y del Amor de Jesucristo. AMÉN

Salve, Regina, mater misericordiae;
vita, dulcedo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules filii Evae,
ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Jesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria !