Adios a las Hijas de la Caridad de Peralta

  • Hijas de la Caridad de Peralta
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24 | 07 | 2025

Llegasteis en 1863 hasta este rincón de Navarra (abrazo con la Rioja y frontera con la Ribera Alta) y durante todo este tiempo habéis servido con generosidad en el ejercicio de vuestro carisma educativo y asistencial.

Desde siempre en mi casa hemos vivido al calor y el color vicenciano. Mi madre tenía dos hermanas Hijas de la Caridad y luego dos sobrinas más. He tenido la suerte de estudiar con vosotras en Sangüesa y luego de haberos seguido y querido muy de cerca en las comunidades de Lumbier, Falces, Barañain, Santa Catalina en Pamplona, la Providencia, Casa Margarita Naseau en Pozuelo de Alarcón y por supuesto durante 20 años en Peralta mientras estuve de párroco. Para mí habéis sido y sois un referente. Tenéis sabor a Adviento, con el Triduo a la Virgen Milagrosa, o a un “SI” que en cada solemnidad de la Encarnación tantas veces os he escuchado. 

Cuántos recuerdos me vienen ahora; Sor Marisol, Sor Inés y Sor Concepción (como hermanas sirvientes), Sor Consuelo, Sor Obdulia (1 y 2), Sor María, Sor Rosario, Sor Santos, Sor Emeteria, Sor Carmen o Sor Isabel quedaron guardadas en mis retinas lo mismo que otras tantas anteriores en las de aquellos peralteses que las conocieron mucho antes que yo y el día 25 de julio en el adiós reflejado en la tristeza pero colmado de agradecimiento de los rostros de Sor María Ángeles , Sor Carmele, Sor Isabel y Sor Maribel.

Han cambiado los tiempos en muchas cosas para mejor y, en otras, no para tanto. Hoy asustan los compromisos definitivos y de por vida. Hoy es más fácil servir unas horas o un tiempo en una causa concreta que entregarse definitivamente como lo hacéis vosotras bajo el paraguas de San Vicente o la mano de Santa Luisa en favor de los más necesitados y de las nuevas necesidades. 

¿Pena? ¡Claro que si! No somos de acero y tenemos sentimientos. Pero Dios sabe por qué y para qué. Aún recuerdo a Sor Consuelo cómo me decía un día en “la pieza” (vuestra sala de estar): “Don Javier; a dónde vamos a llegar. ¿Dónde aquellos ramilletes de vocaciones de Hijas de la Caridad en Peralta”? Sufría y hasta lloraba. Un día le agarré de la mano y le dije: “Sor Consuelo, mire a este Santo Cristo que está encima de la mesa, y dígale: te recuerdo que esta empresa es cosa tuya. Yo me iré y aquí tú te quedas”. De verdad aquella mujer me lo agradeció muchas veces. Nos duelen las despedidas pero nuestros tiempos no son los de Dios ni tal vez nuestros deseos los que Él piensa para este momento histórico de escasez y penuria vocacional que nos toca vivir. 

Hoy damos gracias a DIOS por la gran huella que ha dejado la Compañía de las Hijas de la Caridad en Peralta. Por su servicio a la educación, caridad en el Hospital y Residencia Miguel Revuelta, por su compromiso con la Parroquia de San Juan Evangelista y ayuda a todos los párrocos y sacerdotes que por ahí hemos pasado. 

Decía San Vicente de Paul: “Señor; si tú estuvieras en mi lugar ¿qué harías en esta ocasión?”. A nosotros nos toca, por el momento, dar gracias a Dios por el bien impagable que estas mujeres han hecho en Peralta y rezar para que, Él, despierte o refuerce estos carismas que a partir de ahora Peralta, estoy seguro, echará en faltará, añorará y sentirá en lo más profundo de su entraña. Sé lo que me digo. 
Que la Virgen de Nieva (con permiso de la Milagrosa) y el Santo Cristo os inspiren en estos momentos la mejor y la más grande acción de gracias. ¡Hemos hecho lo que teníamos que hacer! Aunque ahora…duela. 

Todo ello lo dejo simbolizado en distintas imágenes de diferentes comunidades de Hijas de la Caridad que han pasado por Peralta. Hasta los años 60 con aquellas alas que invitaban a volar, con el posconcilio en aquella toca que tanto daño os hacía o luego con ese velo que fue pensado por un gran diseñador y hoy como a vosotras os gusta decir "como San Vicente quiso; no somos monjas".

Nota: os invito a escribir vuestro testimonio y compartir esta publicación. Gracias.

Fuente: Publicación en Facebook de Javier Leoz Ventura -  17 de Julio de 2025 -

Gracias, Javier, por tus palabras llenas de sentimiento, gracias a todos y todas peralteses por vuestra gratitud, gracias a tantas vocaciones, gracias a todos y todas las que nos habéis proporcionado la suerte de serviros, de compartir nuestra vida y capacidades con vosotros y vosotras. Gracias por todo lo que nos habéis dado dándonos la posibilidad de cumplir con nuestra misión de Hijas de la Caridad. Gracias, muchas gracias. Os llevamos en el corazón  

Joaquina Aleman