150 Años de Presencia… de Servicio. Hijas de la Caridad en Mahón

Despedida a las Hermanas de la Comunidad de “Sant Josep de Maó”
  • Despedida HC Maó
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01 | 04 | 2025

El pasado 19 de marzo celebramos en Mahón los 150 años de lo que fueron los inicios del colegio Sant Josep. Aquel 19 de marzo de 1875 se puso en marcha una sencilla escuela dominical y de aquellos inicios sencillos surgió una escuela que ha marcado la vida de generaciones y generaciones de mahoneses y mahonesas. 

Diferentes actos han ido marcando el ritmo de esta celebración a lo largo del curso tanto dentro como fuera de la escuela: la exposición de fotos y actividades de los alumnos y antiguos alumnos, la presentación de libro que narra estos 150 años de historia, la Eucaristía de acción de gracias y la comida fraterna y, el 25 de marzo, coincidiendo con la renovación de los votos, la colocación de una placa conmemorativa por parte del Ayuntamiento en la entrada del centro.  

Fue especialmente emotivo el recuerdo a las Hermanas durante el acto de presentación del libro… La manera en la que, con tanto cariño, fueron repasando las anécdotas, la forma de ser, y el trabajo de las Hermanas que han vivido en la Comunidad del Colegio estas últimas décadas. La emoción, el cariño y el recuerdo agradecido estaban muy presentes en todos. Las Hermanas, con su entrega incondicional, incansable y sencilla, su cariño y servicio a los niños y a sus familias y su cercanía al claustro de profesores, han dejado una huella de Evangelio, Carisma y mucho cariño en todos ellos. Ciertamente podemos decir que las Hermanas y la gente de Mahón han sido una gran familia; la Comunidad de las Hermanas ha sido, literalmente, una Comunidad de puerta abierta, en la que todos entraban a saludar al llegar y a decir adiós al marchar, a compartir, a interesarse por su salud, a buscar mil y una cosas guardadas en la Comunidad para el Belén viviente, la celebración de la actividad de pastoral o cualquier otra cosa en la que las Hermanas nunca han dejado de estar presentes. 

Coincidiendo con esta celebración de acción de gracias damos también por finalizada nuestra presencia en la isla. La fragilidad de las Hermanas hace imposible continuar con la Comunidad. En estos momentos de despedida me ha impresionado la tristeza y el vacío que ha provocado en mucha gente de Mahón la noticia de la marcha de las Hermanas. No les ha sido fácil encajar la noticia y, sin duda, todos desearían que pudieran quedarse un “poco más”.  

Son 150 años de la presencia de las Hermanas en la educación, pero también en la acción social, en la sanidad, en el cuidado de los ancianos, en la pastoral juvenil, en el acompañamiento y la animación de la Familia Vicenciana y en la diócesis y las parroquias. 150 años de acción de gracias por la vida sencilla y entregada de tantas Hermanas que han dado la vida en esta isla. 
Ante este testimonio de caridad, de fidelidad, de perseverancia y dedicación, sólo puedo decir, ¡gracias, gracias, gracias! 

Sor Laura G. 

 

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Despedida a las Hermanas de la Comunidad de “Sant Josep de Maó”
 

Muy buenas noches y un saludo cordial a todos los presentes en este acto.

Me permito apropiarme para este momento, de las primeras palabras que dan comienzo al último libro de Lorenzo Silva (Las fuerzas contrarias). Dice así: “Al cabo de los años, cuando el vendaval del tiempo se ha llevado la hojarasca, lo que queda en el recuerdo es sólo lo que nos mordió en el corazón”.

Es cierto, cuando nos sumergimos en los recuerdos del Colegio, revivimos las emociones que los acompañaron, la sonrisa de un niño, el abrazo cálido que busca protección, la sensación de logro cuando se han superado desafíos, por insignificantes que sean… También los desvelos y preocupaciones por sacar adelante la misión que se lleva entre manos, las inquietudes e ilusiones al emprender nuevos retos y proyectos. Eso es lo que queda.

Desde aquella Escuela Dominical que se inauguró hace 150 años hasta hoy, ha habido mucha vida y el libro que hoy se presenta da fe de ello. Inevitablemente seguramente nos lleva a pasearnos por las aulas y patios del Colegio, testigos mudos de lo que se vive en ellos, las amistades que entre sus paredes se forjaron, las inteligencias que se abrieron, las pequeñas victorias cotidianas, y, cómo no, a la par, las travesuras, las risas compartidas y los sueños que se iban despertando y forjando. 

Las Hermanas, los profesores y profesoras guiando, dando luz en la travesía del aprendizaje. Su vida, más allá de los libros, dejaron y siguen haciéndolo, una impronta en la vida de cada alumno y alumna. Como no recordar a todas las familias que confiaron a sus hijos a este Colegio, y a las personas que han pasado por el centro, en trabajos callados, pero cuya labor es fundamental: el Personal de Administración y Servicios, guardianes que facilitan el trabajo educativo.

Este libro es memoria histórica de lo vivido en el Colegio San José. Como sabemos, los buenos atletas al comenzar una carrera retroceden para tomar impulso que les ayude a alcanzar su objetivo. Recrearnos en un tiempo histórico es bueno, muy bueno, siempre que nos ayude a relanzarnos a vivir el presente y el futuro. 

Al Colegio en estos momentos le toca vivir procesos de innovación, de excelencia educativa, de revolución tecnológica, pero lo que no puede faltar es “el alma”, lo que le da significatividad que es la misión de ser transmisores del Evangelio de Jesús, de los valores  que fundamentan nuestra razón de ser, de educar  generaciones que basen sus vidas en la Buena Noticia del Evangelio, educando  en el respeto a la dignidad humana, en la justicia, en el cuidado de la vida y del entorno y por supuesto en la trascendencia.

La presencia de tantas Hijas de la Caridad como han pasado por este Centro ha supuesto al mismo imprimir el carisma vicenciano con el que se ha educado a tantas generaciones en la construcción de un mundo más humano y fraterno, personas íntegras y sensibles a los demás, en especial a los más necesitados. Sabemos que el carisma seguirá presente en todos los que ahora formáis la comunidad educativa del colegio San José y que la llama del mismo seguirá encendida en vuestros corazones y a través vuestro en los niños y niñas que a través de los años vayan pasando por el centro.

Nosotras, llegadas a este momento, nos sentimos muy afortunadas de formar parte de la historia del Colegio y también de la ciudad de Maó en los cuatro enclaves en los que a lo largo de la historia hemos estado presentes; Hospital Civil, Casa de Misericordia, Hospital Militar y Colegio San José. Toca ahora surcar otro momento histórico que, conducidas por la mano de Dios, nos llevará a otros mares. 

La realidad que vivimos en la Compañía de disminución del número de Hermanas que hace que no tengamos relevo, así como la edad elevada de muchas de ellas con los problemas de salud que conlleva, requiere que tomemos decisiones que nunca nos gusta tomar, como es las de retirar las comunidades. Por nuestra parte queremos siempre atender bien a las Hermanas y aunque esta decisión llega en este bonito momento de celebración de los 150 años del colegio, creo que todos podéis comprender que ha llegado la hora de que las Hermanas partan a otras comunidades donde puedan estar bien atendidas.

Lo que sí les puedo asegurar es que Maó estará siempre en el corazón de todas las Hermanas que han vivido entre vosotros, porque si a algo estamos llamadas las Hijas de la Caridad es a amar con un corazón amplio a todas las personas con las que nos relacionamos. Y sé que así ha sido aquí. Sé también que una parte de sus corazones se queda aquí entre vosotros que estoy segura lo guardáis en el vuestro.

En nombre de todo el Consejo Provincial y de todas las Hermanas quiero dar las gracias a:
-    Mons. Gerard Villalonga, Obispo de Menorca y con usted a todos los sacerdotes que han acompañado, guiado y cuidado a las Hermanas durante tantos años. Para ellas siempre han sido hermanos y compañeros de camino en la evangelización y servicio a esta comunidad cristiana.
-    A las autoridades civiles, autonómicas y municipales aquí presentes por todo el apoyo a la educación católica, al Colegio San José, a los niños y sus familias.
-    A la Fundación Escuelas Católicas de las Islas Baleares, a Miquel su Presidente, a Llucia y a toda la junta del Patronato por recoger el testigo de las Hermanas y hacer posible que el Colegio San José continúe la labor de evangelizar educando o educar evangelizando y seguir la estela del Carisma Vicenciano de hacerlo especialmente con los que más lo necesitan.
-    A la comunidad educativa del Colegio. A los que la formáis en la actualidad y los que en años pasados formasteis parte del centro. Gracias por vuestra entrega diaria, por vuestro esfuerzo, por todos los detalles que habéis tenido con las Hermanas. 
-    Gracias a todos los que habéis hecho posible este 150 aniversario, con la edición de este libro y todos los actos preparados para esta importante celebración.
-    Y sin querer dejarme a nadie, gracias a todos los que os sentís familia de las Hermanas, gracias por todo vuestro afecto, todas las muestras de cariño que siempre habéis mostrado.
-    Finalmente, gracias a los alumnos y alumnas, razón de ser de esta bonita historia como es el Colegio San José. Vosotros sois el presente y el futuro de Maó, no perdáis nunca la alegría ni la ilusión y sabed que siempre estaréis en la oración de las Hermanas que os conocieron, pidiendo al Señor para vosotros lo mejor. Gracias.

No quiero terminar sin decirles que por lo que esperaban de las Hermanas y no hicieron bien nos perdonen. Quédense con lo mejor de ellas… lo demás olvídenlo. 

Por último, les dejo algo que San Vicente de Paúl decía a las primeras Hermanas y nos sigue diciendo ahora: “Acercaos a todos, (especialmente a los niños) con dulzura, cordialidad, mansedumbre, respeto y devoción”.  Que así sea.

¡MUCHAS GRACIAS!

Sor Maribel Vergara - Visitadora Hijas de la Caridad -