1 de mayo: trabajar por la vida, la inclusión y la dignidad
Cada 1 de mayo, el Día Internacional de Las personas trabajadoras nos invita a reflexionar sobre el valor del trabajo en nuestras vidas y en la construcción de una sociedad más justa. Más allá del empleo, el trabajo representa una oportunidad para desarrollarse, participar, sentirse útil y, sobre todo, vivir con dignidad.

En la Obra Social de Zaragoza de las Hijas de la Caridad, así como en el proyecto Châtillon, esta realidad adquiere un significado profundo. Acompañamos a personas sin hogar y en situación de especial vulnerabilidad, para quienes el acceso al trabajo no siempre es posible de forma inmediata. Las dificultades son múltiples: falta de vivienda estable, ausencia de redes de apoyo, problemas de salud o largos periodos de exclusión social.
Hoy queremos compartir el testimonio de una persona que participa en el proyecto Châtillon como persona acompañada y que se ha incorporado recientemente al equipo de la Obra Social para realizar una sustitución, lo que ha supuesto su primera incursión en el mercado laboral en España.
“Hace un año llegué a España en busca de una nueva oportunidad que, por circunstancias de la vida, hoy mi país no me puede brindar.
Me vi obligada a cambiar de rumbo una vez más y a comenzar de cero nuevamente. De eso se trata el camino del migrante: de no rendirse, de persistir, de vivir en una búsqueda constante, de no dejar de moverse, de aprender nuevos oficios y de jamás conformarse, porque las oportunidades llegan solo cuando no te rindes.
A mi país le debo todo: mi formación, mi educación y mis valores. Mi corazón está allá, en una Venezuela con la que sueño regresar; sin embargo, agradezco infinitamente la oportunidad de migrar.
Hoy elijo quedarme con lo positivo: aprender diferentes oficios, igual de dignos que cualquier profesión universitaria; conocer otras culturas, otros idiomas y otras historias que han enriquecido mi alma.
Hoy quiero celebrar, felicitar y reconocer a todos los trabajadores, especialmente al trabajador migrante, valiente y luchador, que hoy tiene que abrirse camino en otro idioma y aprender oficios distintos a su pasión, sin importar raza, idioma, acento, cultura, color de piel, ideología política o religión. Te abrazo y te celebro. ¡No te rindas!
Haciendo honor a esa lucha que decidí emprender, agradezco infinitamente a este país que me recibió y me brindó innumerables oportunidades. Trabajaré en favor de su desarrollo hasta donde me sea posible y, ¿por qué no?, algún día cumpliré ese sueño pendiente de regresar a mi país para hacer allí lo que hoy hago aquí: trabajar por él, con todo el aprendizaje y la calidez que me brinda la España de hoy”.
En este día, queremos poner en valor el trabajo compartido: el de quienes acompañan y el de quienes, con esfuerzo y perseverancia, avanzan paso a paso hacia una vida más digna. Porque cada pequeño logro cuenta, cada proceso importa y cada persona merece oportunidades reales.
Hoy, más que nunca, reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando con y para las personas, promoviendo su dignidad y defendiendo su derecho a una vida plena.
Feliz Día del Trabajador
Merche Pérez López, coordinadora, responsable de Calidad
Obra Social de Zaragoza de las Hijas de la Caridad